En la primavera de 2016, el
socialista Francisco Cuenca, llegó a la alcaldía de Granada tras trece años de
gobiernos del Partido Popular, y llegó, gracias a que Ciudadanos así lo quiso. A
los de Rivera les dio igual, que el actual alcalde fuese uno de los
beneficiarios del ilegal Fondo de Reptiles de la Junta de Andalucía.
Ahora, Francisco Cuenca, se
ve envuelto en otro escándalo. El ayuntamiento que él preside, ha intentado
ceder a un precio muy por debajo del valor de mercado, un edificio municipal
valorado en casi tres millones de euros, a la escuela en la que tenía
importantes responsabilidades su esposa, María del Mar Franco.
En Andalucía, empezamos a
estar hartos de este tipo de políticos, a los que se le ve a la legua, para qué
se meten en política. Hablamos de un alcalde, que está imputado por tres graves
delitos, y que ahora, para beneficiar los intereses de su esposa pretendía
perjudicar los intereses de su ciudad, de todos los granadinos.
Mirad, soy de esas personas,
convencidas de que el político que entra en contacto con la corrupción, jamás
consigue alejarse de ella. Granada tiene un alcalde, gracias a Ciudadanos, que
cuando entra en un recinto, lo aconsejable es tentarse con la mano la cartera,
por si pretende quitártela.
Granada es una gran ciudad,
una de las capitales más emblemáticas, de Andalucía y de España, y por ello, no
se merece un alcalde como el que tiene. Se acercan las elecciones andaluzas, y
cuando los de Juan Marín, los de Ciudadanos, se traigan a su líder Rivera, para
que nos cuente la milonga de su regeneración, debemos recordar que llevan años
siendo los cómplices de la administración autonómica más corrupta de España y
que, a nivel municipal, siempre ayudan a los deshonestos.
