Hace algunos años, Rubalcaba
hizo famosa aquella frase de que “España no se merece un Gobierno que mienta”,
una frase que ahora, está más vigente que nunca, pues el actual Gobierno está
compuesto por una panda de mentirosos. Ahora le ha tocado el turno a Isabel
Celaá, ministra de Educación y portavoz del Gobierno, quien ha ocultado en la
declaración de bienes que publicó el BOE, un chalet de lujo del que es
propietaria junto a su marido. El valor del chalet es de 1,55 millones de
euros, por lo que al tener un régimen de gananciales, la mitad es de ella, es
decir, más de 750.000 euros. En su declaración solo dijo tener 195.000 euros en
bienes inmuebles. Son todos iguales, no se salva ni uno, vaya colección de
bandidos.
Cuando el PSOE estaba en la
oposición, y en su constante intento de agitar la calle contra el anterior
gobierno, se sumaba a la petición de guardias civiles y policías nacionales
para su justa equiparación salarial con las policías autonómicas, ahora que
gobierna, ni apoya a Jusapol, ni siquiera condena las brutales agresiones que
sufrieron en su reciente manifestación de Barcelona. Sánchez les niega los
fondos para esa equiparación salarial, pero en cambio, sigue dándoles dinero a
los líderes de quienes les agreden, a los golpistas. Vergonzoso.
Cuando el PSOE estaba en la
oposición, y en su constante intento de agitar la calle contra el anterior gobierno,
se sumaba a la petición de las asociaciones de pensionistas para blindar las
pensiones en la Constitución, ahora que gobierna, ha cambiado también de
opinión. La izquierda es así, moviliza y utiliza a los principales colectivos,
y tras llegar al poder, si te he visto, no me acuerdo.
Por cierto, se acaba de
conocer, cuales son los cargos públicos que más dinero cobran anualmente, y
curiosamente, todos son de partidos de izquierdas. Manuela Carmena, la
alcaldesa podemita de Madrid, esa que dijo que se bajaría el sueldo, pero que
después se lo subió a 102.000 euros. Ada Colau, la podemita y separatista
alcaldesa de Barcelona, que cobra 100.000 euros. Los que nos dicen que
gobiernan para los más débiles, solo gobiernan para ellos.
