Debido a la escasa fuerza
parlamentaria del PSOE, Pedro Sánchez, cada vez es más consciente de las
dificultades que va a tener para sacar adelante cualquier iniciativa, por ello,
parece clara su estrategia, llegar como sea a final de la legislatura, y
mientras tanto, robarle votos a la izquierda más radical y rencorosa, esa que
desde su llegada ha votado a Podemos.
Los dos ejes principales de
esas acciones de Gobierno para captar esos votos son, por una parte, exhumar
los restos de Francisco Franco y sacarlos del Valle de los Caídos, una obsesión
para Sánchez, algo que piensa lo hará entrar en la historia, y por otro lado,
apoyar a todo ente o particular que le reclame a la Iglesia un bien, además de
hacerle pagar el IBI de todas sus propiedades. Como vemos, dos asuntos que
reúnen todos los ingredientes para que los rojos recalcitrantes de toda la vida
lo apoyen.
En lo relativo a la
exhumación de Franco, este Gobierno no las tiene todas consigo, pese a muchos decretos
ley que apruebe, pues tanto la Iglesia como la congregación religiosa que
gestiona la Basílica, siguen insistiendo en que sin la autorización de la
familia Franco y en virtud de los acuerdos vigentes entre España y la Santa
Sede, allí no se exhuma a nadie. Parece que Sánchez lo tiene crudo por muchas
promesas que le hiciera a Podemos por el apoyo en la Moción de Censura que le
hizo presidente.
En el otro asunto, en el de la Iglesia, estamos
ante lo de siempre, ante la obsesiva estigmatización de la Iglesia por parte de
la izquierda, un intento de expoliación de una institución que actúa claramente
en pos del interés público, y sin la cual, muchos de nuestros bienes culturales
se abrían caído a pedazos ante la inacción de las administraciones. Recordar,
que la Iglesia está exenta del pago del IBI por la amplisima acción social que
desempeña a favor de los más desfavorecidos.
