Volvió a ocurrir ayer, más
de un centenar de hombres jóvenes en excelente estado físico, asaltaron la
valla fronteriza de Ceuta. De nuevo, una ruptura de nuestra frontera,
perpetrada con gran planificación y violencia por quienes saben que quienes
tienen la obligación de defenderla, no están autorizados por su gobernó por
utilizar la fuerza legítima contra ellos. Todo increíble y lamentable.
Todo el discurso buenista
de nuestro Gobierno se está viniendo abajo, pues se ve cada vez más claro, que
quienes protagonizan estos asaltos no son personas hambrientas víctimas de una
crisis humanitaria, más bien, son personas extremadamente violentas que agreden
a nuestros guardias civiles, personas con preparación militar, y
desgraciadamente, algunos de ellos, terroristas de los muchos grupos que hay en
el continente africano que pretenden introducirse en Europa.
Los propios agentes lo
afirman, “es cuestión de tiempo que empiecen a haber muertes entre nosotros”.
Cuando eso ocurra, el principal culpable será esa vergüenza de Gobierno que
padecemos por no haber tomado las medidas necesarias.
Me resulta inaceptable, que
quienes tienen que defender nuestras fronteras, estén atados de pies y manos, sin
poder evitar los asaltos al tener prohibido utilizar los medios expeditivos de
que disponen, por ello, el asalto de ayer se saldó con siete guardias civiles
heridos ¿hay derecho a eso?
Aunque no sea políticamente
correcto, os diré, que cada día que pasa me siento más identificado con la
principal medida antiinmigración que proponía Donald Trump, esa de la
construcción de un infranqueable muro de hormigón.
Inmigración sí, pero legal
y regulada. Aunque con el número de desempleados que hay en España,
trabajadores sin cualificación tenemos de sobra.
