Pedro Sánchez y su gobierno,
trabajan sin descanso para desactivar esa economía en pleno crecimiento que se
encontraron. Siempre he manifestado, que en lo único que le di mi aprobado al
gobierno del Partido Popular, de Mariano Rajoy, fue en su gestión económica,
pues ha salido del poder dejando a España con tasas de crecimiento superiores
al 3% interanual, y una creación de empleo, en su mayor parte de baja calidad,
pero a un ritmo de crecimiento de medio millón de puestos de trabajo anuales,
además de cumplir los objetivos de déficit.
Pues bien, el gobierno que
encabeza Pedro Sánchez, ha decidido dar al traste con todo para ganar todos los
votos posibles de cara a las próximas elecciones generales. Sánchez tiene dos años
para hacerlo, y para ello, necesita disparar el gasto público, acompañando esa
decisión con subidas generalizadas de impuestos, incremento de la deuda
pública, y por supuesto, frenazo en el crecimiento del PIB.
Los socialistas vuelven a las
viejas recetas, esas que con ZP al frente nos llevaron al abismo económico. En
lugar de aprovechar la bonanza económica para reducir el déficit, se disponen a
gastar mucho más como punta de lanza de su suicida estrategia electoralista.
Habría que explicar a esos colectivos que van a ser beneficiados, que lo que
les ofrece y dará Sánchez, es “pan para hoy y hambre para mañana”. Y que al
final no les va a dar nada y sí quitar mucho, pues todas las propuestas que
piensa llevar a cabo, significan, subida de precios e incremento de impuestos. En
general, todos seremos más pobres.
Me preocupa, la obsesión
enfermiza de Pedro Sánchez, de derogar todas las reformas estructurales
llevadas a cabo por el anterior gobierno, y que hicieron posible la recuperación
económica. Aunque el PSOE siempre ha hecho eso, se carga lo que hizo la derecha
y toma decisiones equivocadas en lo económico, y siempre contra nuestras
libertades, a sabiendas, de que el próximo gobierno de derechas, preso de sus
complejos, no tendrá bemoles de hacer lo mismo.
