Antonio González Pacheco, más
conocido por su sobrenombre de “Billy el Niño”, fue inspector del Cuerpo
Superior de Policía durante el régimen anterior, y los partidos de izquierda
han denunciado que la tortura era un comportamiento habitual en él. Han
solicitado se le retiren condecoraciones que recibió y le aportan un incremento
a su pensión.
Tengo que decir, que en el
caso de que sean ciertas las acusaciones que se vierten sobre él, es evidente
que no es merecedor de reconocimiento de ningún tipo. No obstante, quisiera
recordar, que la Transición supuso, que los españoles apostamos
mayoritariamente en las urnas, por la amnistía, el perdón y la reconciliación.
El problema reside, en que
por lo visto, se le pueden quitar condecoraciones o calles a todas las personas
del otro bando, pero en cambio, a conocidos criminales y genocidas del entonces
bando perdedor se les pone o se les mantienen calles a su nombre. El doble
rasero del socialismo radical de Sánchez, y del comunismo populista de
Iglesias, es escandaloso.
Si se respeta la Transición,
al haber sido Santiago Carrillo uno de los artífices de ella, se podría admitir
que conservara las calles a su nombre en múltiples ciudades españolas, pero en
cambio, si renegamos de la Transición, Santiago Carrillo, pasa a ser un
genocida criminal que en Paracuellos del Jarama perpetró su orgía de sangre
asesinando a miles de inocentes. Por ello, habría que hacer desaparecer su
nombre de esas calles.
Para esta izquierda radical y
sectaria que padecemos. PSOE-Podemos, el policía franquista es un monstruo que
no merece nada, y su camarada genocida puede seguir recibiendo reconocimiento.
Si hiciésemos un estudio
neutral y serio, de todos los hijos de puta que han perpetrado sus fechorías en
nuestro país desde la proclamación de la II República hasta la muerte de Franco
(1931-1975), nos daríamos cuenta, de que en ambos bandos hubo víctimas y
verdugos, y que lo mejor es hacer borrón y cuenta nueva, todo lo contrario de
lo que quieren hacer ahora los partidos de izquierdas, reescribir la historia
para mediante manipulaciones ganar una guerra que perdieron.
