Cuando el PNV y EH Bildu,
apoyaron a Pedro Sánchez en la Moción de Censura, parecía claro, que ese apoyo
se daba con contraprestaciones de calado, y que una de ellas sería el
acercamiento de los asesinos etarras a cárceles vascas.
Resulta bochornoso y
lamentable, que el precio a pagar por el amoral Pedro Sánchez por ocupar La
Moncloa, sea el de lanzar mensajes de comprensión hacia las familias de los
asesinos por el hecho de que tienen a los suyos lejos y no los pueden visitar
todo lo que quisieran, y en cambio, el de humillar a las víctimas, todos y cada
uno de esos españoles que de manera heroica dieron su vida por nosotros. Pedro
Sánchez olvida, que los que nunca podrán ver a sus familiares son los padres,
hijos, hermanos, parejas y amigos de las víctimas.
Dentro de muy poco, España
tendrá un presidente, en cuyo curriculum aparecerá que fue el que acercó a
cárceles vascas a los mayores asesinos de nuestra historia. Todo está ya
pactado, entre los beneficiados por el acercamiento estarán entre otros, Santi
Potros, condenado a 2.362 años por los atentados de Hipercor (21 muertos) y
República Dominicana (12 muertos), y Joseba Arregui FITI, condenado a 2.357
años por el atentado del Cuartel de Zaragoza (11 muertos, entre ellos, 5
niñas).
Al que se obsesionó con
ocupar La Moncloa a cualquier precio, no se le cae la cara de vergüenza al
anunciar el pago de su deuda con el nacionalismo vasco.
Cuando lo que se debería de
hacer era, que nuestros hijos estudiaran en los colegios la gesta de nuestros
héroes, esos que dieron su vida por España y los españoles, Pedro Sánchez,
trata de hacerlos invisibles y opta por humillar al colectivo de víctimas del
terrorismo, buena gente que siempre pidió justicia y nunca recurrió a la
venganza.
