Francisco Franco, fue un
general español que impidió que su país terminara siendo un país satélite de la
URSS. Fue el único que derrotó al comunismo en el siglo XX. Y eso, entre otras
muchas cosas, se lo deberá siempre este país. Tras obtener la victoria en 1939,
instauró un régimen dictatorial, autoritario y paternalista, que duró hasta su
muerte en 1975. El patriotismo de las últimas Cortes franquistas y la colaboración
prestada por el Partido Comunista de España, y como no, la figura de Adolfo
Suárez, hicieron posible la Transición y nuestra actual democracia.
Ahora, Pedro Sánchez, en
vez de empezar a gobernar para intentar dar solución a los muchos problemas que
tienen, España y los españoles, ha decidido tras reunirse con Pablo Iglesias,
asegurarse acabar la actual legislatura a cambio de sacar de su fosa los restos
de Franco. Empresa difícil, pues sin el consentimiento de la familia Franco, de
la titular del templo, la Iglesia, y de la administración competente, entiendo
que la Comunidad de Madrid, solo se podrían trasladar los restos de manera
ilegal.
Desenterrando a Franco,
Sánchez, acabará con la Transición y con todo lo que supuso. Los españoles
dijimos tras la muerte del general, que queríamos reforma y no ruptura, que
apostábamos por unir a las dos Españas en solo una, que pretendíamos una
sociedad donde el perdón y la reconciliación imperasen. Ahora, quien ha llegado
al poder por la puerta de atrás y sin dejarnos votar, quiere cargarse todo eso
y retornarnos a las dos Españas enfrentadas.
Evidentemente, el débil
Partido Popular se va a oponer a semejante locura, pero en cambio, Ciudadanos,
herederos de todos los complejos de la derecha, ha llegado a decir por boca de
la Sra. Arrimadas, que sacar esos restos es apostar por la reconciliación,
haciendo gala, de una ignorancia y de una imbecilidad, insuperables. Ciudadanos
olvida, que para el Frente Popular, ellos siempre serán los enemigos a destruir
por mucho que le hagan el juego por culpa de sus complejos y su cobardía.
Parece claro, que los naranjas, tienen pánico a ser víctimas de la potente
jauría mediática “roja” que se ha formado en este país gracias al PP.
Sánchez, como heredero de
ellos, pretende imponer la legitimidad democrática de quienes jamás nos
pidieron perdón por las chekas, los paredones, la quema de iglesias, la tortura
y el genocidio de decenas de miles de inocentes
católicos, el saqueo del Patrimonio nacional, y el robo del oro del
Banco de España.
El golpismo permanente del
PSOE, nos llevó a la Guerra Civil. En 1934 lo hizo contra la República y
fracasó, para después dedicarse a asesinar a los líderes de la derecha, Calvo
Sotelo, Gil Robles y otros. Buscaban una guerra que pensaban ganar y la
perdieron. Por eso odian tanto a Franco.
Los españoles decidimos,
que la Transición fuese un acuerdo de mutua amnistía, pero sin olvidar nunca lo
que pasó. Pero ahora, Sánchez, ese antiespañol y antidemocrático líder, que
jamás ha tenido la confianza de los españoles en las urnas, pretende
desenterrar y sacar del Valle de los
Caídos a quien osó, apoyado por media España, vencer a sus camaradas de
entonces.
Franco afirmó en más de una
ocasión, que los españoles no estábamos hechos para vivir en democracia, los
rojos de ahora parecen empeñados en darle la razón a quien fue nuestro jefe de estado
durante 40 años.
