A pocos días de que el nuevo
titular de la Cartera de Cultura y Deporte, Máxim Huerta, prometiera ante el
Rey su flamante cargo, se acaba de conocer, que en los ejercicios 2006, 2007 y
2008, Màxim Huerta defraudó al fisco cuando trabajaba como presentador en “El
programa de Ana Rosa” de Telecinco. Así lo establecen dos sentencias del
Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) emitidas en mayo de 2017.
La inspección descubrió que
el ahora ministro y entonces presentador cometió un fraude que era originalmente
de 218.322 euros. Si tomamos como promedio la subida del IPC de abril de 2007
hasta abril pasado, la cifra actualizada del fraude equivaldría a 253.253
euros.
Hacienda sancionó a Huerta
por usar hasta gastos de su casa de la playa para eludir impuestos, y apreció
mala fe por parte del ahora ministro. Huerta tributó por el impuesto de
sociedades y no por el IRPF, como debería haber hecho, eludiendo así “los tipos
impositivos progresivos y más elevados de IRPF” y “engrosando además
indebidamente el capítulo de gastos”. El impuesto de sociedades es del 25%,
mientras que el del IRPF llegaría en este caso al 48%.
El texto de los veredictos
determina que “la conducta del sujeto infractor es culpable y que la buena fe o
inexistencia de culpa, presumida por la ley, queda destruida por la prueba de
que ha actuado, cuando menos, negligentemente, con el resultado de eludir el
cumplimiento de sus obligaciones fiscales tributarias en perjuicio del erario público”.
Huerta recurrió las sanciones impuestas y sus recursos fueron desestimados.
Alguien que comete
premeditadamente fraude fiscal, es descubierto y sancionado, no puede ser
ministro del Gobierno de España.
Recordemos lo que decía el
PSOE cuando se descubrió que el ministro Soria, en el pasado, operó desde
paraísos fiscales, algo que necesariamente, no tiene porqué ser delito. Soria
no fue ni sancionado ni condenado, pero el PSOE pidió su cabeza con vehemencia,
aduciendo que eso de unir las palabras de “ministro y paraíso fiscal” sonaba
mal. Lo mismo piensa ahora el PSOE, que unir las palabras de “ministro y
defraudador fiscal” descubierto y sancionado sí que suena bien. De estos
chorizos me lo espero todo.
