Pedro Sánchez ha conseguido
lo que tanto anhelaba, ha conseguido nada más y nada menos que llegar a la
presidencia del Gobierno, y lo ha hecho, sin ser diputado, habiendo perdido en
todas las elecciones a las que ha concurrido, y sin disponer de mayoría ni en
el Congreso ni en el Senado. Todo un logro mezcla de tesón, odio y suerte.
Su problema es, quienes han
sido sus cómplices para llegar a La Moncloa, una circunstancia que le va a
marcar en lo que queda de legislatura, y que lo mismo, hasta hace que ni
siquiera pueda concluirla. Pues para contentar a Podemos, a los separatistas
golpistas, al PNV y a los terroristas de EH Bildu, tendría necesariamente que
cabrear a los suyos.
Al bipartidismo de siempre,
PP-PSOE, le quedan como máximo dos años, pues el Partido Popular está ya
moribundo, y el PSOE, según lo que haga Sánchez, puede estarlo pronto.
El PSOE solo puede ya
recuperar esos votos que se le fueron a Podemos, y para ello, tendría que
llevar a cabo políticas radicales. Si a eso sumamos posibles cesiones a PNV,
bilduetarras, y golpistas catalanes, más bien, el PSOE perdería muchos votos
por su derecha camino de UPYD, ese partido nacional, moderado y progresista, y de
Ciudadanos, el centro derecha oportunista. Pedro Sánchez lo tiene muy crudo,
incluso si tuviera buenas intenciones, aunque no creo que las tenga.
El Partido Popular lo tiene
aún peor, muchos de esos miles de cargos que van a quedarse sin sueldo, se van
a pasar el bloque a Ciudadanos buscando su sustento, y si Rajoy insiste en no
irse a casa, habrá estampida de votantes en ambas direcciones, pues no
olvidemos, que el ADN de la derecha española, con sus valores y principios, ya
hace mucho que solo lo abandera Vox.
Aunque los que peor lo están
pasando son los socialistas andaluces. Susana Díaz puede ser muchas cosas, pero
su españolidad es indiscutible, y ahora, sus diputados han tenido que ir de la
mano de la indeseable escoria parlamentaria formada por populistas comunistas,
golpistas separatistas, y terroristas. Han preferido tragar sapos en vez de
rebelarse, a sabiendas de que Andalucía va a seguir perdiendo con cada cesión
de Sánchez a esa basura a la que hay que pagar su apoyo en la Moción de
Censura. El PSOE de Andalucía ha apoyado más desigualdad y seguro que los
andaluces se lo hacen pagar.
