La decisión de Rajoy de dejar
su sillón vacío en la sesión de ayer tarde en el Congreso demuestra, que sus
miedos y su cobardía, le han inhabilitado para seguir en el cargo que ocupa. La
deserción que protagonizó ayer tarde, fue aprovechada por los seguidores de
Puigdemont y Torra, por los seguidores de Maduro y Stalin, y por los camaradas
de Otegui, para decir a su antojo todo tipo de barbaridades. Su obligación era
la de estar allí y responderles en nombre de todos los españoles, de esa
mayoría de ciudadanos que no nos sentimos identificados con el devastador
gobierno de Frente Popular que se avecina, esos que ayer nos sentimos
huérfanos.
Las únicas palabras decentes
que se escucharon ayer, las pronunció Rivera, quien tuvo bastante con
defenderse de los continuos ataques provenientes de esa jauría que, todo parece
indicar, nos va a gobernar.
Lo único que pueder impedir
que Sánchez sea hoy nuevo presidente del Gobierno, sería la dimisión de Mariano
Rajoy, una dimisión que niegan insistentemente desde Génova que se vaya a
producir. Es evidente, que esa decisión cambiaría el escenario por completo,
pues aunque no sería seguro, el PP podría encontrar algún aliado para nombrar a
algún presidente en funciones de su partido y convocar elecciones lo más
inmediatamente posible. La no dimisión de Rajoy, al menos para mí, en estas
circunstancias, es una enorme traición a su Nación, y este personaje se
granjeará el desprecio eterno de un gran número de españoles.
Pedro Sánchez, no quiere
elecciones porque sabe que las volvería a perder, y sus despreciables socios
tampoco, porque saben que los españoles votarían mayoritariamente España, es
decir, justamente a los partidos que no están en ese Frente Popular.
Sánchez sabe, que su única
opción es gobernar realizando ingeniería social, y por supuesto, regará con
fondos públicos a todos los colectivos que les interese, tenga o no tenga
dinero, y por supuesto, pagará su apoyo a populistas, comunistas,
proterroristas y separatistas, sin importarle poner en peligro la unidad nacional.
Si no sucede el milagro de la
dimisión de Rajoy, desde hoy, Ciudadanos, PP, Vox, UPYD, UPN, Foro Asturias, y
todos los demás partidos constitucionalistas y españoles, deben proceder con
altura de miras y patriotismo, pues el objetivo común debe ser, el de impedir
que este Frente Popular apocalíptico que va a llegar, consiga destruir esa gran
herencia que nos dejaron nuestros abuelos, que no es otra, que España, la
Nación más antigua de Europa.
