Parece que todo el que llega
a la política en este país lo hace, o con la intención de hacerla su profesión
y vivir de ella el resto de su vida, o con la intención de enriquecerse
aprovechando los cargos públicos de responsabilidad que desempeña, y así en
poco tiempo, conseguir una larga y dorada jubilación, de ahí los constantes
casos de corrupción que están aflorando.
Eso de la vocación de
servicio, parece ser de otra época, y por ello, nuestra democracia y nuestra sociedad,
deben de tomar medidas para evitar que los, aprovechados y desaprensivos,
elijan la política para perpetrar sus fechorías. Tampoco olvidemos, que tan culpable es el que se lo lleva, como el compañero que lo sabe y no lo denuncia.
No solo ningún político debe
estar más de ocho años en un cargo público, es que además, cuando dejan el
cargo tienen que tener prohibido trabajar para la administración o para
cualquier sociedad paralela, exceptuando claro está, a todos aquellos que
fuesen funcionarios o empleados públicos con anterioridad.
Ayer fue Eduardo Zaplana el
que fue detenido, también se investiga por cohecho al número dos de Montoro en
Hacienda, en Andalucía se juzga a dos ex presidentes de la Junta de Andalucía,
en la Gürtel de Madrid medio PP está implicado, y en la Gürtel de Valencia,
medio PSPV-PSOE. El aire político de este país es irrespirable desde hace ya
demasiado tiempo, y lo más triste, es que los ciudadanos a la hora de votar
persisten en darles su voto a partidos corruptos. Por ello, empiezo a pensar,
que tenemos lo que nos merecemos.
Ni los comunistas populistas
de Podemos, aguantan un solo lavado. Partido corrupto desde su pre fundación,
pues CEPS recibió dinero extranjero manchado de sangre que hizo posible su
puesta en marcha. Todos sus líderes se han visto envueltos en casos que les
invalidan para ocupar cualquier cargo. La guinda la ha puesto el caso de la
compra de la mansión por parte de la parejita morada, en la que no se ha dicho
casi ninguna verdad.
A este paso, los oportunistas
de Ciudadanos, van a ganar por putrefacción de los contrincantes.
