Gracias al PNV, ayer se
aprobaron por fin, los Presupuestos Generales del Estado. Pese a que desde el
Gobierno se nos ha bombardeado con públicas alabanzas sobre los nacionalistas
vascos, al final, el PNV no ha tenido más remedio que apoyarlos, debido a que,
si no lo hacía, perdía el enorme botín conseguido tras su largo chantaje. De
nuevo España sucumbe al secuestro de su mayoría por la minoría nacionalista.
Es evidente, que tener los
Presupuestos aprobados, aporta estabilidad, pero también es cierto, que al
inquilino de La Moncloa le garantiza acabar la legislatura. Por mantenerse en
el poder, algunos no se andan con ningún tipo de remilgos, pactan hasta con el
diablo.
El mismo día en que el PNV
aprobaba los PGE, pactaba con el brazo político de ETA, EH Bildu, para que el País
Vasco siga los pasos del rebelde independentismo catalán, pactando una reforma
estatutaria que reconozca que el País Vasco es una Nación y que el pueblo vasco
tenga derecho a decidir.
Muchos piden, que las fuerzas
constitucionalistas realicen las reformas, legales y constitucionales
necesarias, para marcar las líneas rojas que en ningún caso podrá traspasar
ningún Gobierno de España necesitado de apoyos parlamentarios en sus
negociaciones con los nacionalistas. Entendiendo ellos, que de esa manera puede
blindarse la unidad nacional.
Entiendo, que la única manera
de blindar la indisoluble unidad de España, es la de ilegalizar de una puñetera
vez a los partidos nacionalistas, pues su apuesta por el independentismo choca
frontalmente con nuestra Constitución, una Carta Magna que claramente no se
cumple.
A este paso, pronto tendremos
en rebeldía a Cataluña y al País Vasco, Navarra secuestrada, y a Islas Baleares
y Comunidad Valenciana, en camino. El incipiente enfrentamiento civil que
empieza a verse en Cataluña, se extenderá, y esto, a medio plazo, acabará como
el rosario de la aurora, tiempo al tiempo. Y todo, gracias a la despreciable
clase política que tenemos.
