El Partido Popular ya estaba
herido de muerte, pero la sentencia de la Gurtel lo ha descabellado, pues se ha
convertido en el primer partido condenado por corrupción en nuestra democracia.
Ya no es que pueda tener a una gran parte de los que fueron sus primeros
espadas, investigados, imputados, procesados o condenados, es que el propio
partido, la propia organización, ha sido condenada, eso sí, solo civilmente, no
penalmente.

Desde que Mariano Rajoy fuese
designado a dedo por José María Aznar, algo de lo que se debe haber arrepentido
un millón de veces, el partido se ha ido hundiendo en la miseria poco a poco,
ha renunciado definitivamente a defender los principios y los valores que
siempre estuvieron en el ADN de la derecha española, su único proyecto ha sido
el de llegar al poder o mantenerse en él, y en el caso del desafío
independentista catalán, está obrando de tal manera, que avergüenza a sus más
incondicionales por la escandalosa cobardía exhibida.

A esto hay que añadir, lo
ocurrido internamente de cara a la sucesión de Rajoy, pues quien controla los
servicios de inteligencia, lleva tiempo echando de la política mediante
desacreditación a todo aquel que pueda parecer aspirante a sucederle. A este
paso, Doña Soraya, puede ser la presidenta de un cementerio por incomparecencia
de sus fallecidos rivales.

Muchas cosas tendrían que
ocurrir, para evitar la muy probable hecatombe electoral del Partido Popular en
las próximas elecciones generales, pues no hay ni visos de voluntad de
renovación ni de regeneración. Mi recuerdo y gratitud hacia todos aquellos
militantes del Partido Popular, que en los últimos veinte años, un buen día, dieron
el paso y denunciaron ante sus superiores corrupción interna, y la respuesta
del partido fue la de obligarles a irse y proteger a los corruptos.

Estamos viendo en las TV que
este Gobierno le regaló a la izquierda radical, como afirman mil veces que el
caso Gurtel es el mayor caso de corrupción de la historia de España, cuando
todos sabemos que eso no es cierto ni de cerca. Ahora, ese PSOE que sí que ha
protagonizado en Andalucía el caso más enorme de corrupción de nuestra
historia, se cree legitimado para presentar una moción de censura y echar al PP
del poder. Para que esa moción triunfe, el guardaespaldas de la administración
autonómica más corrupta de España, que no es otro que Ciudadanos, tendría que
apoyar esa iniciativa. Pese a las rimbombantes palabras de Rivera afirmando que
“habrá un antes y un después”, no creo que se atreva a entregarles el poder a
quienes nos hundirían de nuevo en la miseria económica, pues en la moral ya
estamos hace tiempo.

El Partido Popular es a fecha
de hoy, un cadáver insepulto, de las paladas de tierra se encargarán los
votantes en próximas citas electorales.

No quisiera olvidarme de los
que están sufriendo realmente esta situación del PP, de sus militantes y
votantes fieles, esa buena gente que se sienten estafados. El sistema,
controlado por ese poder económico que es propietario de las empresas
demoscópicas, les está dirigiendo para que voten a los oportunistas sin
escrúpulos de Ciudadanos. Yo les diría, que hay otros dos partidos más limpios
y que atesoran más claramente sus valores. Vox se parece más a Alianza Popular
que el actual PP, y por su trabajo merece estar presente en las instituciones,
es para ellos una excelente opción; y UPYD, que ya estuvo en las instituciones,
y pretende volver a ellas abanderando una opción transversal y progresista, un
partido que ha dejado huella por la honestidad política y limpieza exhibidas, y
sobre todo, por ser el único partido que realmente ha luchado con todos sus
medios contra la corrupción haciendo que conocidos corruptos hayan pisado una
cárcel.

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