Hoy aparece en el diario ABC
la segunda entrega de las declaraciones de la juez, Mercedes Alaya. Con
valentía, da su opinión sobre asuntos que están de candente actualidad, y pese
a decir cosas muy razonables, sus opiniones rezuman incorrección política, está
claro que ella no es rehén de esa dictadura liberticida que nos pretenden
imponer.
En relación a la tan controvertida
sentencia de “La Manada”, afirma que con la Ley actual no se les puede condenar
por agresión sexual, y pide abiertamente la dimisión del ministro de Justicia, por
instigar a la sociedad civil contra el poder judicial, y por humillar y vejar a
un juez. Con esta opinión, lanza un contundente mensaje al feminismo y a los
políticos que le siguen el juego.
También declara que es
partidaria de reformar el Código Penal, ya que considera absurdo que se pueda
llegar al caso de que un delito de agresión sexual esté más castigado que un
delito de homicidio. Coincido con ella, matar es mucho más grave que violar.
Alaya pide reformar el tercer
grado penitenciario “para que la sociedad no sienta, que delincuentes entran
por una puerta y salen por otra”. Según ella, solo se debería acceder a él tras
cumplir tres cuartas partes de su condena. Algo que reclaman los ciudadanos
desde hace mucho tiempo.
También se muestra partidaria
de la Prisión Permanente Revisable en los casos más graves, incluso es
partidaria de ampliar los supuestos de aplicación actuales.
Quisiera agradecer a la juez
Alaya todo lo que, ha y está haciendo por nuestra sociedad, por su espíritu
regenerador, por sacrificarse aún sabiendo, que solo recibirá reproches del
poder establecido. Es una pena que ningún partido le proponga ser ministra de
Justicia. Aunque lo mismo, el oportunista de Riveras ya se lo está pensando.

Ya tenemos experiencia sobre lo que les pasa a un juez cuando se enfrenta al poder y supongo que esta jueza lo sabe, a no ser que sigamos dándole apoyo en los medios y en las redes pra que la mafia partidista se acogote un poco y deje de hacer de las suyas. Tiene valor, pero supongo que está hasta ahí mismo de ver y aguantar como compañeros suyos más ineptos e incapaces que un rayón sin madre, lleguen a las instituciones y cobren sueldos desorbitados sólo por bailarle el agua al poder de los partidos. Estos es una partitocracia y una democaracia fallida, por eso hacen falta gentes como ella, a pesar de que la van a cogar del palo mayor.
Tienes gran razón.