No hay día que pase, que
surjan nuevos hechos que corroboren que el PP lleva camino del siniestro total.
Ayer mismo, ocurrieron dos hechos muy significativos, las declaraciones de
Urkullu, y el show que nos ofrecieron, Soraya Saenz de Santamaría y Mª Dolores
de Cospedal, en la conmemoración del 2 de mayo en Madrid.
Cuando ETA acaba de comunicar
por escrito, su final, Urkullu se descuelga en unas declaraciones diciendo, que
ha visto a Mariano Rajoy muy sensible hacia los etarras, algo que a mí no me
sorprende nada en nuestro presidente. Y eso sucedía, mientras en un acto
celebrado ayer en San Sebastián, las víctimas exigían, dignidad humana, verdad
y justicia. Maite Pagaza (eurodiputada de UPYD), Consuelo Ordoñez (COVITE) y
muchas otras víctimas, pedían que no se tuviera clemencia con quien no ha
mostrado sincero arrepentimiento, con quienes se niegan a colaborar a
esclarecer los más de 300 crímenes que quedan sin resolver.
Mariano Rajoy, la democracia
española, no puede pretender ser benevolente con quienes durante más de medio
siglo han infringido tanto dolor a nuestra sociedad, un país que no rinde
memoria a sus héroes, tarde o temprano lo paga. Este no es el final de ETA que
merecían las víctimas ni nuestra sociedad. Seguro que pronto, las competencias
en materia penitenciaria serán transferidas y los asesinos quedarán en
libertad, para vergüenza de todos los españoles de bien.
Pero la celebración del 2 de
mayo, también demuestra en qué situación se encuentra el PP, Sorata y Mª
Dolores, sentadas a menos de un metro de distancia y ni se dignaron a mirarse,
las dos mujeres con más poder en el PP dejaron claro que se odian. Ni siquiera
tratan de disimular. En el Partido Popular parece que compiten todos los días
para ver quien es el que lo hunde más.
