En su afán de generar
“nuevos derechos” como parte de su plan para, mediante ingeniería social,
cambiar la sociedad, el PSOE acaba de registrar en el Congreso de los Diputados
una proposición de Ley Orgánica para regular la eutanasia.
Esta “Proposición de Ley”
apuesta por la eutanasia activa, pudiéndola ejecutar el propio paciente incluso
siendo auxiliado, o bien, por acción directa de un profesional sanitario.
Hasta ahora, los enfermos
terminales podían decidir no seguir recibiendo tratamientos inútiles,
renunciando al llamado “encarnecimiento terapéutico”, o bien podían solicitar
un tratamiento paliativo del sufrimiento aunque este acelerara su muerte. Ahora
los socialistas pretenden que sea legal provocar la muerte del enfermo.
La propuesta del PSOE, de
llegar a buen fin, abrirá tenebrosas puertas, sobre todo en ancianos, pues el
que sienta que es una carga para su familia podría optar por la muerte. Y qué
decir, de esos enfermos molestos y que tanto dinero les cuesta a la Sanidad
pública. Con esta ley aprobada, ¿cuánto tiempo duraría en un Hospital público
un indigente sin familia aquejado de una enfermedad sin solución? Lo que
pretende el PSOE me da un tufillo a prácticas estalinistas o hitlerianas.
El PSOE, queriéndolo o sin
querer, le va a dar el arma definitiva a familiares, médicos y gestores
políticos, carentes de escrúpulos, pero que a la postre van a ser los que
decidan quien vive y quien muere. Se quiere prescindir de la solidaridad, el
cuidado paliativo y el respeto a la dignidad humana.
Cuando desde la política se
mira la Sanidad exclusivamente desde la perspectiva economicista, es evidente
que resulta mucho más barata la eutanasia, que un plan de cuidados paliativos
que puede durar bastante tiempo, y qué decir, eso de ayudar a las familias de
enfermos graves. Liquidar enfermos les saldría “superrentable”.
Los que alardean de
defender a los más desfavorecidos y vulnerables, porqué será, pero siempre
legislan contra ellos. Esta Cultura de la Muerte que pretenden implantar, a
quien seguro no le afecta es, a quien pueda pagarse sanidad privada en la
última etapa de su vida. Con la propuesta del PSOE, con el mismo diagnóstico, con la misma enfermedad, el enfermo que disponga de menos dinero, vivirá mucho menos que el que disponga de más dinero.
