Cuando algunos pensábamos,
que la “falta de valentía” era patrimonio casi exclusivo de nuestro Gobierno,
ahora nos damos cuenta de que alarmantemente empieza a ser una constante en
demasiados ámbitos de nuestra sociedad.
El próximo sábado, en el
Wanda Metropolitano, campo del que es titular del Atlético de Madrid, se
celebra la final de la Copa del Rey. Todos sabemos lo que ha sucedido en las
últimas finales, pues en todas ellas el FC Barcelona fue uno de los finalistas,
presencia masiva de banderas independentistas catalanas, pitos al Jefe del
Estado, y pitada al himno nacional. Todo parece indicar, que este año todo eso
se va a repetir, y que nadie va a mover un solo dedo para impedirlo, algo para
mí, absolutamente vergonzoso.
Ni el Ministerio del Interior
piensa impedir que se cometan delitos tipificados claramente en nuestro Código
Penal, ni una Federación Española de Fútbol (FEF) inmersa en su proceso
electoral, va a hacer absolutamente nada, al parecer, porque el candidato que
ose enfrentarse a la federación catalana, de entrada, perdería el 10% de los
posibles votos. Como veis, los miserables no solo están en la política, en el
deporte también los hay a espuertas.
No guardarle el debido
respeto al Jefe del Estado, insultar, ofender o vejar a los símbolos
nacionales, aquí y en la Conchinchina, es delito, y si los que tienen la
obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes, no actúan, delinquen, así de
claro.
Parece que, a los españoles
de bien, solo nos queda la esperanza de que la afición del Sevilla CF les dé su
merecida respuesta a los separatistas. Es muy triste ver a una nación como la
española, cuyos gobernantes son incapaces de tomar medidas para evitar acciones
tan viles.
