El comunicado de ETA, es un
panfleto vomitivo que pretende justificar cinco décadas de terror, y que tiene
la osadía de diferenciar entre víctimas inocentes y víctimas merecedoras de
serlo.
Faltan solo dos semanas para
que se produzca la disolución anunciada, y tanto el separatista PNV como la
izquierda radical se han marcado como objetivo, conseguir beneficios
penitenciarios para los terroristas presos. Están sincronizados, tras el
comunicado ya se producía una concentración en Bilbao para exigir que se deje
de aplicar el primer grado sobre los reclusos etarras.
Todo esto me huele a
chamusquina, todo parece indicar que nos están preparando para la siguiente
infamia, el popular Borja Samper nos está preparando con frases como “hay que
evaluar la situación de los presos, y si se diera el caso, hacer modificaciones
en lo que respecta a la política de dispersión una vez la banda se disuelva”.
Como el PNV sigue reivindicando la competencia de Prisiones, y su voto es
imprescindible para la aprobación de los PGE, se puede esperar cualquier cosa. Ceder
esa competencia al Gobierno vasco, significaría ver a corto-medio plazo a los
sanguinarios terroristas paseando por las calles del País Vasco, algo que por
respeto a las víctimas, no se puede permitir.
Cuando en su día, ETA
comunicó el cese de la violencia, hubo claras contrapartidas, pues se le
permitió a su tentáculo político estar en las instituciones, obtener poder y
manejar presupuestos, Zapatero traicionó a su país; Rajoy continuó con la
política antiterrorista emprendida por su predecesor y llegó la derogación de
la doctrina Parot, que sumada a la fraudulenta “vía Nanclares”, hizo que
demasiados terroristas asesinos multireincidentes salieran a la calle antes de
cumplir sus penas. En este asunto, me temo que nada bueno nos espera.
Los terroristas asesinos que
están en prisión, ni se han arrepentido, ni han colaborado con la justicia en
resolver los cientos de asesinatos que quedan sin esclarecer, por ello, jamás
se tuvo que ceder. El tiempo pasa, y parece que nos invitan a los españoles a
sucumbir a esa invitación a la amnesia colectiva, os aseguro que yo jamás seré
desmemoriado, que yo jamás aceptaré esa vil invitación.
