Tras ver en directo la
comparecencia ante los medios de Carles Puigdemont, inmediatamente después de
salir de la prisión alemana en la que se encontraba, tengo que reconocer que he
sentido una gran indignación, y no la he sentido solo hacia él, pues también
entiendo que él hace su papel, que defiende sus intereses y sus ideas.
No me puedo quitar de la
cabeza, que si todo esto está pasando, es simplemente, porque Mariano Rajoy y
su Gobierno, pensaron un buen día que era mejor no impedir su huida, y digo
esto, porque a estas alturas se sabe, que los agentes españoles de seguridad e
inteligencia que lo vigilaban, lo advirtieron. De esa decisión errónea, viene
todo lo que estamos soportando, incluida la internacionalización tan buscada
por los golpistas, nuestro Gobierno se lo ha puesto todo en bandeja, más torpe
no se puede ser.
Pero no nos equivoquemos, lo
que nos está sucediendo estaba cantado desde la Transición, a un pueblo cainita
como el nuestro no se le pueden dar las armas para suicidarse. Tengo por
orgullo decir, que fui uno de esos pocos, que en su día y siendo muy joven, me
di cuenta del peligro que suponía la implantación del Estado Autonómico, y voté
no a esa Carta Magna imperfecta, pero que hoy defiendo.
Las CCAA han sido las
madrigueras donde se han desarrollado partidos cuyo fin principal es la
destrucción de nuestra Nación, partidos independentistas que en muchas de las
democracias de nuestro entorno, democracias mucho más plenas y consolidadas que
la nuestra, son ilegales, pues no se les permite estar presentes en la vida
política con toda la razón del mundo, pues no se puede mantener con dinero
público a quien tiene previsto asesinarte.
Nuestra Constitución no se
cumple en la mitad de nuestro territorio nacional, pues en media España,
nuestros hijos ni siquiera pueden estudiar en español, pero no nos
equivoquemos, los partidos políticos que supuestamente nos representan no dicen
ni pio al respecto, ellos se conforman con seguir parasitando a nuestra costa
en sus 17 chiringuitos autonómicos. Todo esto tiene muy mala pinta, pues
ninguno de los cuatro partidos que el sistema les permite estar en el
Parlamento, lo va a solucionar. Y eso que los españoles lo tenemos muy fácil,
si eres de ideas conservadoras votando a Vox, y si eres de ideas progresistas
votando a UPYD, con ellos dos en el Parlamento habría esperanza, no tengo la
menor duda. Pero claro está, las poderosas fuerzas que controlan el sistema
político en este país y deciden quien es opción política, nunca van a permitir
eso.
