Para la Fiscalía de Alemania,
celebrar un referéndum ilegal para romper la unidad de España, es un delito
equiparable al grave delito de alta traición que contempla el Código Penal de
su país. No lo han podido decir más claro.
Por ello, la Fiscalía
solicita a la Justicia alemana la entrega inmediata de Carles Puigdemont a las
autoridades españolas por los delitos de rebelión y malversación de caudales
públicos. Una excelente noticia.
De producirse esta casi
segura extradición, no cabe duda de que influirá en la decisión que adopten la
justicia de Escocia y Bélgica, pues allí se encuentran huidos el resto de
sediciosos.
Mientras esas noticias
llegaban de Alemania, el Parlamento de Cataluña proseguía con su desafío, esta
vez aprobando su Mesa la posibilidad del voto delegado de Puigdemont. Y lo han
hecho, pese a que los letrados de la Cámara les habían advertido de que la
decisión contravenía la decisión del Tribunal Constitucional del 27 de enero. Los
partidos independentistas parecen decididos a permanecer instalados en la
ilegalidad, el embrollo y la inestabilidad.
Con el escenario político
actual, que esa región vuelva a la pretendida normalidad, y al decir esto me
refiero, que vuelva a estar en vigor el Estado de Derecho en su totalidad,
parece imposible. Creo que ya va siendo hora de plantearse la suspensión sine
die de la autonomía catalana, y disponer así de años, para desmantelar todo lo
que ha construido el independentismo y desintoxicar a la población afectada.
También creo, que nuestra
democracia debe replantearse varias cosas más, una de ellas es imitar a lo que
en su día decidieron países vecinos, democracias mucho más consolidadas que la
nuestra, y no es otra cosa que la ilegalización de todos los partidos independentistas,
pues tenemos razones de sobra para ello.
