Soy una persona, que por
naturaleza, estoy en contra de todo lo injusto, y en política, si hay algo que
aborrezco, son las distintas varas de medir que se aplican en función de si el
protagonista, es o no de tu cuerda ideológica.
Para mí, ayer en la Asamblea
de Madrid, quedó muy claro, que Cristina Cifuentes obtuvo su Máster, como
mínimo de manera irregular, y eso es bastante grave, aunque me sorprendió que
nadie contemple la posibilidad de exigir responsabilidades al gran culpable,
que no es otro que el que le dio el título.
Ayer, la izquierda madrileña
montó su show, y la portavoz de Podemos, afirmó “que el Partido Popular es el
partido más corrupto de la historia de este país”, quisiera responderle que miente
con descaro. Si sumamos todas las cantidades distraídas por los populares en
todos sus casos de corrupción conocidos, apenas llegamos a los 200 millones de
euros, por el contrario, si sumamos las cuantías de todos los casos de
corrupción cuyos responsables son partidos y sindicatos políticos de izquierdas,
llegamos a los 2.000 millones.
Mientras que el problema de
Cifuentes es un Máster obtenido de manera “irregular”, y la mayoría de los
medios de comunicación se ceban con ella, no le prestan ni la más mínima
atención al juicio de los ERE, donde el PSOE robó mil millones de euros de dinero
público. A Susana Diaz ni le tosen, hay que ser muy cortito o tener el coco muy
comido por las TV para no darse cuenta.
De hecho, hoy ha saltado a la
luz un nuevo caso de corrupción socialista en Andalucía, exactamente en
Córdoba. El Consorcio de Bomberos de la Diputación de Córdoba amañó las
oposiciones para hacer fijos a todos los interinos que había enchufado
previamente. La secretaria de organización del PSOE cordobés en connivencia con
la UGT, filtraron las preguntas del examen a sus amiguetes, y para que se
identificaran ante el responsable de evaluar tenían que “tocarse la oreja” para
distinguirse de los condenados a suspender. Tela de cutre.
Primero, justicia e igualdad
de trato, después las simpatías partidistas. Los corruptos tienen que ser castigados
siempre, aunque sean de los tuyos.

Alejandro, suscribo íntegramente tus reflexiones y comentarios. Lamentablemente, es así.