Se terminan nuestros días
santos, Cristo resucita y nuestra Semana Santa finaliza. Espero que esto no
signifique, el fin de los buenos deseos de entrega al prójimo, de piedad y de
perdón. Los cristianos, los católicos españoles, hemos echado de menos la
felicitación de los líderes de PSOE y Podemos.
¿Os acordáis del mensaje de
Pablo Iglesias a los musulmanes cuando comenzó su Ramadán, su mes santo?
“Ramadam karem. Un saludo a la comunidad musulmana en España”.
¿Os acordáis del mensaje de
Alberto Garzón a los musulmanes cuando comenzó su Ramadán, su mes santo? “Ayer
comenzó el Ramadan. Desde un espíritu laico deseo un tiempo de alegría para
todas las personas musulmanas”.
¿Os acordáis del mensaje de
Pedro Sánchez a los musulmanes cuando comenzó su Ramadán, su mes santo? “Un
gran abrazo a toda la ciudadanía de confesión musulmana, en especial a la
española, en este mes de reflexión y solidaridad”.
Pues bien, los treinta
millones de españoles que nos declaramos católicos, nos hemos quedado con las
ganas de que estos tipos nos feliciten al igual que lo han hecho con ese 2% de
la población que profesa la religión musulmana. Tengo la sensación de que a
estos líderes de la izquierda española les importa muy poco el credo de Alá,
pero si de esa forma hacen de menos a los católicos, pues lo hacen, pues parece
que de eso es de lo que se trata.
El odio anticatólico que
alberga en los corazones de los líderes y bastantes de los integrantes de esos
partidos, no consigo entenderlo, parece algo genético. Todos sabemos lo que
perpetraron sus camaradas de entonces durante la II República y nuestra Guerra
Civil, persecución y asesinatos indiscriminados contra todo lo que oliera a
Iglesia Católica. A veces pienso, que algunos de ellos, si tuviesen la
oportunidad volverían a hacerlo, y a los hechos me remito.
Los restos de esa izquierda
moderada y socialdemócrata que aún queda en el PSOE, deben alucinar con la
deriva radical a la que ha llevado a su partido Pedro Sánchez.
