La actitud de los partidos de
izquierdas en relación a los Presupuestos Generales del Estado, negándose
incluso a sentarse a negociar, puede hacernos mucho daño, pues van a obligar al
Gobierno a tener que entenderse con el PNV, partido que aún lleva en sus genes
las taras de su fundador, Sabino Arana, ese personaje psicópata, racista y
antiespañol ¿Vamos a seguir cediendo ante los separatistas? ¿No hemos tenido
bastante con las consecuencias de las cesiones del pasado?
España necesita urgentemente
disponer de unos nuevos PGE, para atender las prioridades, y por qué no
decirlo, para fortalecer la estabilidad política e institucional. En este caso,
el oportunismo electoral del PSOE es demasiado descarado, pues estos
Presupuestos son los más sociales desde la llegada de la crisis. Todos lo
reclamábamos, y lo hacían especialmente los partidos de izquierdas, la
recuperación económica no terminaba de llegar a los ciudadanos, y ahora, cuando
el Gobierno presenta unos PGE que empiezan a hacer posible esa demanda, van y
se oponen frontalmente a ellos, quedan al descubierto sus verdaderas
intenciones. Ninguna propuesta de Presupuestos es perfecta, todas, incluida
esta, es mejorable, pero una cosa es eso, y otra, no reconocer que estos PGE
son más que aceptables.
Con estos PGE, se elevará el
gasto y se alcanzará el objetivo de déficit marcado por la UE. El PIB crecerá
un 2,7%, se crearán casi medio millón de empleos, por lo que se recaudará más y
se podrá incrementar el gasto social. Las pensiones mínimas subirán hasta el 3%
y se incrementarán las de viudedad. Se bajarán los impuestos a las rentas
inferiores a los 18.000 euros, incluidos los pensionistas, y se aumentarán las
deducciones fiscales. Se elevará a cuatro semanas el permiso de paternidad, y
habrá más dinero para becas y dependencia. Los funcionarios tendrán una
importante subida salarial y se creará empleo público.
Ciudadanos ya los ha apoyado,
en cambio, el PSOE, ese partido que cada vez que gobierna arruina el país, por
interés partidista, continúa con su “no es no”. Y de Podemos, mejor ni
hablemos.
