Lo que ya sabíamos, fue
constatado ayer por el teniente coronel y el comandante de la UCO de la Guardia
Civil en su comparecencia pública para informar sobre cómo se había llevado a
cabo la investigación que acabó con la detención de la asesina confesa del
pequeño Gabriel, ese Pescaito que llevaremos los españoles de bien en nuestro
corazón, posiblemente, el resto de nuestras vidas.
Lo dijeron con absoluta
claridad, el comportamiento de muchos de los medios allí desplazados,
entorpeció y puso en ocasiones en peligro lo que la Guardia Civil estaba
llevando a cabo.
Salvo honrosas excepciones,
las de siempre por otro lado, los medios en particular y las TV en general, se
han lanzado en este caso a conseguir el máximo de audiencia mostrándonos que
carecen de escrúpulos de ningún tipo. No se puede acosar de esa manera durante
días, a quienes tienen el corazón encogido por el sufrimiento, y por supuesto,
no se puede entorpecer la acción de quienes investigan el caso.
Incluso algún que otro
programa de Telebasura, también llamados “del corazón”, nos han dejado en
nuestras retinas imágenes absolutamente esperpénticas, recuerdo esa de una
conocida humorista metida a conductora de un programa, vestida de negro, con su
banda de colaboradores buitres detrás, intentando dar imagen de duelo, una
puesta en escena insultante que solo consiguió provocar la indignación en
muchos ciudadanos.
Los medios de comunicación,
deberían tener un código ético que cumplir, aquí, o no existe o no se cumple.
Lo dije antes, salvo honrosas excepciones, tenemos los medios más basurientos
del mundo occidental.
En este caso, como en otros
muchos, al todo vale que impera, sobre todo en las TV, alguien les debería
poner coto. No puede ser, que en las tragedias, el fin sea, cueste lo que
cueste, conseguir el máximo de audiencia, y en lo político, sean claros
instrumentos al servicio de los respectivos intereses, casi siempre espurios,
de sus respectivos dueños.

¿Deberían tener un código ético que cumplir, estimado don Alejandro? Ya en 1993, hubo una denuncia de los tele espectadores y radio oyentes sobre el asunto. Las Radios y TVs privadas son concesiones administrativas que concede el Estado, bajo unas condiciones, incluido un Código Deontológico. Han pasado 25 años, y sólo se han cerrado medios por cuestiones políticas, no éticas. La que usted quiere, don Alejandro, es la ética que ya desapareció y la nueva ética es la que hace mucho tiempo, ya está aquí. elpais.com/diario/1993/07/13/radiotv/742514404_850215.html