Antes de decidirse a
participar en el paro convocado para el 8-M por organizaciones feministas,
aconsejo a las mujeres trabajadoras españolas que lean detenidamente el
manifiesto difundido por las organizaciones convocantes, un manifiesto que no
tiene desperdicio, un manifiesto redactado por el ultraizquierdista “lobby
hembrista”, cuyos miembros son conocidas como “feminazis”.
Se convoca una huelga
feminista por parte de mujeres que se consideran herederas de “las que trajeron
la Segunda República, las que lucharon en la Guerra Civil, las que combatieron
al colonialismo y las que fueron parte de las luchas anti-imperialistas”. Con
solo leer esta frase, esa mayoría de mujeres españolas trabajadoras,
demócratas, y moderadas, decidirán no secundar ese paro, y seguir haciendo
esfuerzos por la igualdad como un día cualquiera, es decir, trabajando.
La reclamación de “una
sociedad libre de violencias contra las mujeres y niñas”, que a buen seguro es
suscrita por cualquier persona de bien, no puede mezclarse con la apelación a
“la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere
dóciles, sumisas y calladas”.
Pretenden utilizar el
sufrimiento de personas para conseguir otros beneficios que nada tienen que ver
con la resolución del atroz problema que supuestamente preocupa. El manifiesto
del paro feminista del 8-M es un cúmulo de despropósitos.
Ellas claman “¡BASTA! de
agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones”; si de lo que se trata
es de exigir “plena igualdad de derechos y condiciones de vida, y la total
aceptación de nuestra diversidad”, pero en la solución del problema excluyen a
los hombres por la sencilla razón de que ni pretenden igualdad ni se procura
acabar con la violencia machista, una violencia que les reporta a esos lobbys,
a esa industria, suculentas subvenciones. Feministas moderadas hay muchas, pero
por supuesto, no las representan quienes convocan este paro, ellas son
“hembristas”, feministas radicales, activistas de extrema izquierda, comunistas
que pretenden arrastrar a todas las ingenuas que piquen.
