Hace pocas semanas, el
Tribunal de Cuentas dejaba en muy mal lugar a Ciudadanos, indicando que sus
cuentas no estaban nada claras. Un partido, que curiosamente, llegó a la
política hablando de regeneración.
Acaba de celebrarse en el
Senado, en el seno de la Comisión de Investigación de la Financiación de los
Partidos, un monográfico sobre Ciudadanos, y en él han intervenido miembros de
una Plataforma de ex afiliados. Han afirmado, que conocen varios casos de la
campaña de autonómicas y locales de 2015 donde para ser cabeza de lista, el
candidato tenía que pagar al partido entre 18.000 y 11.000 euros, algo que como
mínimo es muy irregular, porque subastar la cabeza de lista para recaudar choca
frontalmente con esa democracia interna que tanto pregonan.
En la aún corta trayectoria
de Ciudadanos, se conocen múltiples casos de afiliados que querían presentarse
a las primarias, y que al no ser el favorito de la dirección, se les ha
intentado disuadir para que no se presenten, se les ha insinuado que con el
voto telemático nunca ganarían, y si han insistido, han sido expulsados. De
hecho, van ya por 3.000 afiliados expulsados, un record imposible de superar
por los demás partidos.
Ciudadanos es hoy por hoy, el
partido con el peor ambiente interno, y ello lo demuestra que hay ya 200
concejales no adscritos que les han abandonado hartos del ambiente irrespirable
que les obligaban a soportar.
Hablamos de un partido, que
sin haber tocado aún poder tiene ya estos comportamientos, no quiero ni
imaginarme a qué se dedicarán cuando lo toquen, y los sondeos dicen que podría
ser pronto, los oportunistas naranjas se acercan al botín.
