Cuando se celebró el
referéndum para aprobar la Constitución, por entonces tenía 21 años, fui uno de
los pocos que votó NO, y lo hice convencido de que le organización territorial
que se establecía en ella, es decir, que el Estado Autonómico, supondría
nuestra ruina económica y un peligro para la unidad nacional de cara al futuro,
los hechos acaecidos con posterioridad, evidentemente, me han dado la razón.

También ha quedado
demostrado, que aquel “café para todos”, que aquel texto constitucional
consensuado, desde la derecha hasta el PCE, se dejó premeditadamente “cogido
con alfileres”, y por culpa de aquello, ahora nos encontramos en esta
situación. Pues no se dotó a nuestro Estado de Derecho de los instrumentos
necesarios para defenderse, incluso como ocurre ahora, de un Gobierno que pretende
subvertir el orden constitucional.

Sin una Carta Magna clara,
sin una Justicia absolutamente independiente del poder político, y sin un Jefe
del Estado, con atribuciones para disolver el Parlamento y convocar elecciones,
cuando vea que quienes nos gobiernan están instalados en el delito y no miran
por el interés general de España y los españoles, sin eso, muchos españoles
empezamos a tener serias dudas de que la situación a la que estamos llegando se
pueda corregir desde dentro de la democracia, y si muchos llegan a esa
conclusión, tenemos que reconocer que el tema es muy grave.

Los españoles, deberíamos
estar de acuerdo en caminar hacia una nueva etapa a la que yo denomino II
Transición, en la que se debería redactar una nueva Constitución que
garantizase la unidad nacional, un Estado centralizado en lo político y
descentralizado en lo administrativo, y que por lo tanto acabe con las
Autonomías. Un Estado que garantice la igualdad de todos los españoles, vivan
en la región que vivan. Un Estado que solo admita como legales a los partidos
políticos cuyo único interés sea el nacional y respeten la legalidad, por ello,
los partidos regionalistas, nacionalistas o separatistas deberían ser
ilegalizados. Como más allá de la social democracia solo hay totalitarismo, a
los partidos de ideología comunista se les expulsaría de la legalidad, y el
PSOE tendría que elegir entre volver a la social democracia, y por lo tanto a
la legalidad, o seguir los pasos de los comunistas. Os recuerdo, que la UE ha
equiparado el comunismo al nazismo no hace demasiado tiempo.

Con lo que digo, estoy seguro
que se ganaría en fortalecimiento de nuestra Nación, en una sociedad más igualitaria,
más justa, más democrática, y que al contrario que sucede ahora, la mayoría de
los recursos se emplearían en progreso social y bienestar, además de devolver a
España al lugar que le corresponde en el ámbito internacional.

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