Nuestro Rey nos transmitió
anoche sus mejores deseos para el año 2018, en nombre de su familia y de la
Casa Real.
Afirmó, que 2017 ha sido un
año difícil para nuestra Nación, para nuestra vida en común, sobre todo por la
situación en Cataluña. Pero que también ha sido un año en el que los españoles
seguimos comprometidos con la democracia que juntos hemos construido.
Alabó el régimen surgido de
la Transición, pues hemos conseguido hacer realidad un país nuevo y moderno, un
país entre los más avanzados del mundo, un país que es una parte esencial de
una Unión Europea con la que compartimos objetivos y una misma visión del
mundo. Afirmando que “a lo largo de todos estos años de convivencia
democrática, los derechos y libertades, el progreso y la modernización de
España, y también su proyección y relevancia internacional, han ido de la mano”.
Añadiendo “algo que ha sido
posible, gracias a una España abierta y solidaria, no encerrada en sí misma;
una España que reconoce y respeta nuestras diferencias, nuestra pluralidad y
nuestra diversidad, con un espíritu integrador; una España inspirada en una
irrenunciable voluntad de concordia”.
También dijo Felipe VI que
“lo que juntos hemos construido es la historia de un gran triunfo de todos los
españoles. Una España a la que no debemos renunciar, que debe ilusionar y
motivarnos, y que debemos seguir construyendo, mejorándola, actualizándola,
sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores cívicos de
respeto y de diálogo que fundamentan nuestra convivencia”.
Dejó claro que “España es hoy
una democracia madura, donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y
contrastar, libre y democráticamente, sus opiniones y sus ideas; pero no
imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás”.
Recordó que “hace unos días,
los ciudadanos de Cataluña han votado para elegir a sus representantes en el
Parlamento, quienes ahora deben afrontar los problemas que afectan a todos los
catalanes, respetando la pluralidad y pensando con responsabilidad en el bien
común de todos”.
Su discurso tuvo una
importante carga social, reclamó puestos de trabajo estables, así como de la
obligación de afrontar la desigualdad y las diferencias sociales. Exigió que se
sigan tomando las medidas necesarias para erradicar la corrupción, para que los
ciudadanos puedan confiar plenamente en la correcta administración del dinero
público.
Le dedicó bastante tiempo a
reflexionar sobre la violencia que sufren las mujeres “una lacra inadmisible
que nos hiere en nuestros sentimientos más profundos y nos avergüenza e indigna”.
Y terminó su discurso con lo
siguiente “Sintámonos, sin complejos, orgullosos de todo lo que hemos
conseguido porque es mérito de todos; confiemos en lo que siempre nos ha unido,
en lo que somos, tal y como somos, y sobre todo en lo que podemos alcanzar
juntos con una fe firme en nuestras convicciones y en nuestras capacidades. Si
seguimos por ese camino, si lo hacemos así, y con todas nuestras energías, yo
estoy convencido de que el año que viene –y los que vendrán después– serán
mucho mejores. Sin duda”.
Don Felipe pronunció, sin
duda, un excelente discurso, y nos dejó claro que tenemos un gran Rey, un
monarca sin mácula alguna desde que fue coronado, un Rey que se preocupa por su
pueblo y da toques de atención a quienes nos gobiernan.
Al final, si analizamos sus
palabras, sus palabras fueron una gran carta a los Reyes Magos. Una pena, que
los políticos del Gobierno y de la oposición, no estén a la altura.
