Si lo que se pretende es que
en Cataluña vuelva a imperar el Estado de Derecho y la legalidad, democrática y
constitucional, es imprescindible, que los medios de comunicación públicos
estén al servicio del interés general, y eso evidentemente, ahora no ocurre ni
por asomo.
Lo mínimo que podemos exigir
de cara al 21-D, es que medios como TV3, en vez de actuar como propagandistas
del independentismo y la secesión, lo hagan desde la más absoluta neutralidad.
Y todos sabemos, que eso no va a suceder.
La aplicación blandita del
Art. 155 puede traernos graves consecuencias, pues el 21-D podría haber
tragedia, y que conste, que no será porque no estaban avisados.
Anoche mismo, TV3 emitió un
mensaje del prófugo Puigdemont quejándose del encarcelamiento de sus
exconsejeros ¿Cómo es posible? Gracias a las exigencias del PSOE, Mariano Rajoy
aceptó lo inaceptable, no reconducir la criminal actitud por la que un medio de
comunicación pagado con el dinero de todos los catalanes se convierte en
altavoz de quien elude la acción de la justicia.
TV3 ha sido y es, la punta de
lanza de esos “fascistas nazionalistas” que le encargaron trabajar en pos de
consolidar la hegemonía independentista y la marginación de quienes se oponían.
Un canal que llama a diario a la desobediencia a las instituciones del Estado y
que aplaude el acoso a la enseñanza en español.
¿Qué alguien me explique,
como la Junta Electoral Central va a garantizar la neutralidad de TV3 de cara a
las elecciones del 21-D? Va a ser imposible ¿verdad? Por ello y por otras más
cosas, nunca debieron convocarse con tanta premura, Rajoy ha cometido un error
de bulto de consecuencias imprevisibles.
Hablamos de un canal que
llama “presos políticos” a quienes son simplemente políticos encarcelados por
cometer graves delitos. Pero claro, ya no nos escandalizamos de nada en este
país, pues hasta el tercer partido en apoyos, los comunistas de Podemos,
también los llaman así, “presos políticos”, una afirmación, que desde mi punto
de vista debería inhabilitarlos para participar en la política democrática de
este país, pues sin respetar las leyes que nos hemos dado democráticamente no
se puede pretender ser un partido político legal.

Esto es culpa del Sr. Rajoy que ha vuelto con sus formas y no se ha atrevido a cambiar todo el equipo directivo de TV3. Ahora aqcabo de leer las declaraciones del Sr. Vila que acaba de salir de prisión y vuelve ahora otra vez a decir que se debe de poner en libertad a los presos políticos. Ya estoy cansado de estos políticos que se venden a cualquier precio.
Efectivamente la culpa es de Rajoy y la culpa de la desobediencia de los independentistas también de Rajoy, como pretende un partido corruptos liderado por sinvergüenzas hablar de legalidad, cuando ellos se saltan la legalidad a la torera.