Cuando
los partidos de la oposición tienen como único objetivo aniquilar
al Gobierno y al partido que lo sustenta, por considerarlo su
enemigo, se ponen altavoces a todo lo negativo, y ello silencia todo
lo positivo.
Si
se le pregunta a los ciudadanos como va la cosa, casi todos te
contestarán que mal, y esto es consecuencia de que los medios, salvo
honrosas excepciones, saben que hoy en día lo que vende son los
escándalos.
Pero
pese a todo ello, con un gobierno en minoría, España ha recuperado
tres de cada cuatro empleos que se perdieron en el periodo negro de
Zapatero y la economía avanza mas que las de nuestros socios de la
Unión Europea. Nuestra economía crece al ritmo del tres por ciento
interanual.
El
Turismo no deja de acelerar, con un nuevo record histórico en la
llegada de extranjeros en el primer tercio del año, exactamente un
11,6% mas que en el mismo periodo del año anterior.
La
facturación del sector servicios creció casi un 10% interanual en
marzo, avance generalizado en el comercio, las actividades
profesionales, el transporte o las actividades administrativas y
todos los demás segmentos.
Las
exportaciones crecieron un 8%, algo que contribuye enormemente en el
PIB, impulsa el superavit exterior, y permite ir reduciendo la
considerable deuda externa que todavía acumulamos.
Otro
importante dato es, que el mercado inmobiliario se está recuperando,
se venden mas pisos y se conceden mas hipotecas, por lo que este
sector empieza a ver el futuro con más optimismo.
Y
todo esto, lo estamos consiguiendo, respetando el camino de reducción
del déficit para poder conseguir los objetivos que nos impone la UE.
Y
lo mas importante, estos indicadores económicos dan como resultado,
mayor renta disponible, más empleo y más bienestar para todos los
españoles. Por mucho que les duela a muchos, España ya ha
recuperado el nivel de PIB previo a la crisis y el 60% de los puestos
de trabajo que se destruyeron por la recesión y por los infames
gobiernos socialistas de Zapatero.
Con
esta realidad económica, que se atreva el ultra de Pablo Iglesias a
presentar una moción de censura para echar a este gobierno y
pretender implantar sus arcaicas y fracasadas recetas, resulta
patético.
Y
por supuesto que queda mucho por hacer, mucho corrupto al que
enchiquerar, muchos españoles pasándolo mal y muchas injusticias
con las que acabar. Pero la solución jamás vendrá de quienes
practican el odio político visceral contra quienes piensan distinto
a ellos.
