Desde
su creación, los Servicios Públicos de Empleo han constituido un
absoluto fracaso, pues solo funcionan para gestionar y pagar
prestaciones a los desempleados.
Estos
organismos han demostrado, que son absolutamente incapaces de
encontrar trabajo a los parados, en 2016, apenas el 1,8% de los
asalariados encontró trabajo gracias a ellos, lo que es
absolutamente impresentable.
Los
trabajadores solo los visitan para tramitar su prestación, por lo
que lo lógico sería cambiar el nombre a estos organismos, pues su
actual denominación resulta inapropiada y hasta ofensiva.
En
España, los desempleados tienen que buscarse la vida por sí mismos,
visitando portales de empleo, rastreando en las RRSS, por anuncios de
prensa o entrando en webs de ETT, pues las administraciones son en
este campo completamente ineficaces. En este país, lo que sigue
funcionando para encontrar empleo, son las relaciones personales o
familiares, el típico enchufe con conocer a alguien, y por supuesto,
sin pasar por ningún proceso de selección, vamos, como toda la
vida.
Eso
sí, una vez conseguido el empleo, el nuevo empleado acude a los
servicios públicos para informar de la contratación para que así
el empresario obtenga la correspondiente bonificación.
Lo
cierto es, que los departamentos de personal de las empresas, casi
nunca recurren a los servicios de empleo públicos para contratar
nuevo personal, pues utilizan sus propias selecciones, que para ellos
resultan mucho más fiables.
Se
transfirieron a las CCAA las políticas activas de empleo y nada
cambió, las políticas de formación de parados han sido ineficaces,
y en algunas comunidades, con Andalucía a la cabeza, saqueados sus
fondos por tramas institucionalizadas.
El
caso de Andalucía es sangrante, pues la Junta no ha ejecutado ni
justificado gran parte de los fondos destinados al Empleo en 2016,
por lo que en este 2017 la comunidad andaluza pierde casi mil
millones por su nefasta gestión.
Que
en la región con más paro de España y de Europa, sus gobernantes
regionales sean incapaces de gestionar los fondos que reciben, para
crear empleo y formar a los desempleados, y que sus ciudadanos les
sigan dando su confianza, lo único que demuestra es en qué clave se
vota en Andalucía, pues en cualquier otra comunidad autónoma
española o en cualquier otro país de Europa, hace mucho que sus
ciudadanos los hubieran mandado a la oposición.
