En
una Guadalajara entregada, se celebró ayer, el desfile de las
Fuerzas Armadas, un desfile presidido por nuestros Reyes, un desfile
mucho menos austero que el de años anteriores, y en en donde nuestro
ejército empezó a enseñar músculo.
Frente
a los que siguen identificando a nuestro actual ejército, fruto de
su paranoia, con el de la Dictadura, o hasta incluso, con el que
venció en nuestra guerra civil, la mayoría de los españoles lo
vemos, como los que velan a diario por nuestra seguridad y por
nuestra libertad.
Nos
han tocado vivir tiempos difíciles, tiempos en los que el egoísmo
personal es la tónica imperante. A esos les es muy difícil entender
las motivaciones que puedan tener compatriotas suyos para querer ser
miembros del ejército español, dispuestos a jugarse la vida por
defendernos e incluso a perderla.
Es
evidente, que nuestra Nación pasa por momentos difíciles, pues por
culpa de los políticos estamos inmersos en distintas y graves
crisis, nacional, institucional, política y social, por ello, es
ahora más necesario que nunca disponer de unas FFAA comprometidas en
la defensa de la unidad nacional y de la legalidad constitucional,
conscientes de ser el garante último en caso de que los políticos
no sean capaces de cumplir con su obligación y hacer que las leyes
se cumplan.
El
sujeto constitucional es la Nación Española, por ello, todo lo que
se pretenda desde la política para destruirla se puede considerar
como una agresión, pues si desaparece la Nación, desaparece todo,
la democracia y nuestras libertades, y todo estaría permitido para
recuperarlas.
Siempre
se pensaba, que un ejército estaba para que un país se pudiera
defender de un ataque venido de fuera, que su misión era la de
defender sus fronteras, eso ha quedado muy antiguo, ahora, además de
eso, y por pertenecer a organizaciones como la OTAN o la ONU, las
misiones fuera de nuestras fronteras se suceden, ya sean de carácter
humanitario, de interposición, o para neutralizar cualquier amenaza.
Pero en los tiempos en que vivimos, incluso nuestras FFAA están para
intervenir en situación límite en el propio país, pues pueden
convertirse en la última esperanza, aunque evidentemente, es de
desear que esa situación nunca se produzca, señal será de que la
cordura ha vuelto a imperar en la política española.
