La
Mezquita de Córdoba, actual Catedral de la Asunción de Nuestra
Señora, se construyó en el año 785 en el lugar que ocupaba la
basílica visigótica de San Vicente Mártir, templo cristiano
edificado a mediados del siglo IV.
Hago
esta referencia histórica, porque ahora, Isabel Ambrosio, alcaldesa
de Cordoba, sin duda espoleada por sus socios podemitas, pretende
arrebatarle la titularidad de la Mezquita cordobesa a la Iglesia. En
la actualidad, la Mezquita-Catedral de Córdoba, es un bien de la
Iglesia registrado recientemente conforme a la ley, pero cuya
propiedad puede acreditar desde el siglo XIII, año en que Fernando
el Santo se la devolvió al estar edificada sobre el solar que
albergaba un antiguo templo cristiano de la época visigoda como
antes indiqué.
Ahora
se le ha ocurrido a la alcaldesa, fichar a Federico Mayor Zaragoza,
ex secretario general de la UNESCO para que presida una comisión de
supuestos expertos para que contradigan los informes de la propia
asesoría jurídica municipal y del Ministerio de Hacienda, quien
ratificaron la propiedad eclesiástica del monumento.
Pretender
que opiniones externas “mercenarias” contradigan lo dicho por los
propios funcionarios municipales, que son quienes se ocupan de
defender los intereses públicos, podría constituir un delito de
prevaricación, el Consistorio perderá el juicio y posiblemente será
condenado a pagar las costas. Conviene aclarar que ningún órgano
municipal ha aprobado crear esa comisión y el alto conste que ella
conlleva.
Volviendo
a sacar del cajón este asunto, la alcaldesa intenta evitar que se
hable de otros asuntos referentes a la ineptitud de ella y de su
gobierno.
Cuando
las izquierdas se unen para gobernar, parece inevitable que durante
su mandato hagan gala de su anticlericalismo visceral. Aunque desde
luego, en lo referente a la titularidad de la Mezquita-Catedral de
Córdoba, pinchan en hueso, no tienen nada que hacer, aunque eso sí,
a los cordobeses les tocará pagar las consecuencias de sus
viscerales y arcaicas fobias.

Y por qué no paga la iglesia por esas propiedades regaladas en tiempos de reyes medievales. Las cosas no son inmutables y ya es hora que esta gente empiece a pagar, y no sólo trincar. El que quiera religión que la pague. El monumento tiene que ser propiedad de la Ciudad de Córdoba. Patrimonio de los cordobeses y no de un grupo de curas.
Los cristianos llevamos pagando 2000 años, tú masones comunista, solo te dedicas a robar y matar