El
pasado sábado, tuve el honor de participar en la Jura de Bandera
para personal civil organizada por la Capitanía General de Sevilla.
Un acto en el que renovamos nuestro juramento los que en su día
tuvimos la suerte de hacer el servicio militar, y donde juraron por
primera vez quienes ya no pudieron hacerlo al haberse suprimido.
Debido
a la gran cantidad de solicitudes, Capitanía General, tuvo que
realizar un gran esfuerzo organizativo cuyo resultado puede
catalogarse de auténtico éxito. Casi 3.000 personas, mujeres y
hombres, jóvenes y mayores, tuvimos el privilegio de darnos un baño
de patriotismo, algo muy difícil en los tiempos tan convulsos que
nos han tocado vivir.
Debido
a la magnitud del acontecimiento, el acto contó con la presencia del
Teniente General Jefe de la Fuerza Terrestre, quien aparte de
presidirlo, pronuncio un acertado discurso en donde explicó que es
la enseña nacional. Recuerdo, que uno de quienes estaban junto a mí,
dijo: “Deberían obligar a, diputados y senadores, a oír esto”.
Para
agilizar el juramento, se dispusieron nueve banderas de unidades, de
la Legión, Regulares, Paracaidistas y otras, realizándose la jura
en un tiempo aceptable.
La
bandera que presidió el acto, descendió del cielo traída por tres
paracaidistas que tomaron tierra con gran precisión en el lugar
estipulado. También hubo un homenaje a los caídos, depositando una
corona.
Como
colofón al acto, todas las unidades desfilaron ante los allí
congregados, para a continuación continuar hacia un acuartelamiento
cercano a la Plaza de España, dando la oportunidad a los sevillanos
y visitantes que se encontraban por la zona, a presenciar tan bonito
espectáculo, cuya principal atracción eran como siempre las
unidades de la Legión con su mascota.
En
definitiva, un día para recordar, y mi recomendación a todos los
sevillanos que para el próximo año soliciten participar, estoy
seguro de que nunca no lo olvidarán.
