Pedro
Sánchez, podrá decirlo más alto, pero no más claro, el proyecto
político con el que se presentará a las elecciones internas del
PSOE, es primeramente, una declaración de guerra en toda regla que
amenaza la continuidad del PSOE como partido, y también es
claramente, una amenaza para la continuidad de la Nación española,
en el hipotético caso, claro está, de que consiguiera imponerse y
volver a la secretaría general de su partido.
Este
loco peligroso, pretende un PSOE asambleario de legitimidad
caudillista que sustituya las estructuras representativas actuales,
ese Comité Federal y federaciones territoriales, que lo
defenestraron.
Pedro
Sánchez propone, un PSOE “mucho mas a la izquierda”, es decir,
de extrema izquierda, un PSOE que reconozca esa parida del “carácter
plurinacional del Estado” en donde se potenciará todo lo que nos
separa, y se laminará todo lo que nos une. Cuestiona a la Nación
española y pretende arrebatarnos la soberanía a todos nosotros.
Apoyar una España federal, es apoyar armar a quienes quieren
liquidarla.
Para
conseguir el suicidio colectivo que propone, considera que debe
formar una especie de “Frente Popular” con Podemos, separatistas
y proetarras, aunque a este engendro yo lo llamaría mejor “Eje del
Mal”, pues sería un instrumento para la segura demolición de la
Nación española.
Supongo
que en unos días, Susana Díaz, por fin, anunciará que concurre a
las primarias de su partido para ocupar la secretaría general. Debe
hacerlo, si o si, pues ella es la única capaz de pararle los pies a
Pedro Sánchez, un loco sin escrúpulos que ha pasado de celebrar un
mitin delante de una bandera nacional de catorce metros, a proponer
un proyecto de demolición de esa, su propia nación.
Y
los socialistas deben de pararlo, porque son más los que se sienten
españoles, que los que no, y porque si no lo hacen, vamos a tener
que ser el pueblo español en su conjunto el que “por lo civil, o
por lo criminal” tendremos que acabar con él.
