Muchos nos dicen, que en
las últimas elecciones generales se ha visto con claridad, que los españoles
han lanzado a los políticos el mensaje de que se acabó el tiempo de las
mayorías absolutas y que ha llegado el tiempo del consenso.
Yo más bien creo, que el
voto se ha dispersado por culpa de los dos grandes partidos, porque sin sus
errores, sin su mala gestión y sin su corrupción, nunca habrían llegado los dos
nuevos.
Los ciudadanos están hartos
y piden regeneración, pero no solo en la política nacional, la piden también en
el funcionamiento interno de los partidos, y mira por donde, han visto con
sorpresa como, Podemos y Ciudadanos, están instalados en hiperliderazgos que
laminan a la oposición interna con métodos incluso aún más obscenos de los
practicados por PP y PSOE.
En los próximos meses, los
cuatro grandes partidos celebran sus respectivos congresos, y visto lo visto,
todo parece indicar que en ninguno de los cuatro se va a afrontar su gran
asignatura pendiente, que no es otra que la de optar por una auténtica
democracia interna.
En el Partido Popular han
anunciado a bombo y platillo, que en su Congreso se votará la opción de una
elección a dos vueltas, para según ellos, concederle cierto peso a la
militancia, cuando en realidad, si lo que los militantes votan mayoritariamente
en un sentido que disguste a la cúpula, los compromisarios no les tendrán en
absoluto en cuenta. Todo lo que no sea, un militante un voto, es una estafa,
pues la militancia debe, poner y quitar, a líderes, dirigentes y candidatos.
Criticamos lo que hace el
PP, pero y los otros tres partidos, que amenazan, chantajean y expulsan a todo
aquel que sea crítico con el líder y su cúpula dominante.
Es evidente, que a los
partidos hoy por hoy, se llega a intentar vivir de la política, por ello la habilidad está en posicionarse
apoyando, apostando por el caballo ganador, y la democracia interna molesta
tanto a quien ostenta el poder dentro del partido como a los mediocres que van
de meritorios y aduladores por la vida.
