Ayer fue uno de esos días,
donde pudimos ver en todo su esplendor, la podredumbre de nuestro sistema
político. Mientras en las Cortes valencianas todos los partidos políticos,
incluido el acomplejado Partido Popular, presos de la indignación, reprobaban a
Rita Barberá y le pedían que dejara su escaño por haber blanqueado mil euros,
mientras eso sucedía, se hicieron públicas las conclusiones de la Fiscalía en
el caso de los ERE.
La Fiscalía pide seis años
de prisión para José Antonio Griñan y 30 años de inhabilitación para cualquier
cargo público, por delitos continuados de prevaricación y malversación, y para
Manuel Cháves, 10 años de inhabilitación. Ambos fueron presidentes de la Junta
de Andalucía y secretarios generales del PSOE andaluz, además de ministros de
Felipe González y parlamentarios nacionales.
Pero no son solo ellos,
también se pide cárcel para los exconsejeros Viera, Fernández, Vallejo y Martínez
Aguayo, e inhabilitación para Gaspar Zarrías y Magdalena Álvarez. En total se
pide condena para una treintena de socialistas ilustres.
Leyendo las conclusiones
del Fiscal, vemos como cerca de 750 millones de euros han sido sustraídos de
las arcas públicas al libre arbitrio del PSOE sin procedimiento legal y
reglado. La Junta de Andalucía ha funcionado como una auténtica organización
criminal que desviaba dinero público para fortalecer su red clientelar.
El PSOE desde la Junta de
Andalucía ha corrompido la democracia y y se ha dedicado durante décadas a la
compra de votos.
Pues bien, la gran mayoría
de los dirigentes socialistas, tras enterarse de la noticia, han hecho piña con
sus grandes delincuentes, para bochorno de la gente honrada de este país, entre
los que cuento a todos esos tantos socialistas de a pié, que ya se han cansado
de votar o piensan dejar de votar a delincuentes.
Tras el clan de los Pujol,
el PSOE es el partido que más ha robado en este país, seguido muy de lejos si
nos referimos a cantidades por el Partido Popular, y eso es “impepinable”.
Desde tiempos de ese charlatán llamado Enrique Tierno, donde el PSOE en Madrid
se corrompió con la adjudicación de basuras en la capital del Reino, no han
parado de robar. Por eso, cada vez que Pedro Sánchez acusa a otros de
corruptos, debería de mirar su sucia casa.
