En esta vida, casi todos
queremos lo mismo, un buen puesto de trabajo que esté bien remunerado y darle
un buen nivel de vida a nuestra familia. Ya no tengo la menor duda, ese es tu
objetivo principal.
Eres diputado, secretario
general del principal partido de la oposición, y por ello, gozas de gran
notoriedad pública, además de tener unos importantes ingresos y cuantiosas
prebendas. Por ello, veo muy lógico que hagas todo lo que sea necesario para no
perder ese status que posees y del cual se benefician tus seres queridos, tu
familia.
Imagínate tú que ocurriría
si sufrieras un ataque súbito de honestidad y tomaras la decisión de permitir
que gobernase quien ha ganado las últimas dos elecciones. De entrada, tu
partido tomaría la casi segura decisión de defenestrarte, pues tu gestión y tus
resultados electorales han sido catastróficos, por ello, pasarías del cielo al
infierno en un cuarto de hora, simplemente quedarías como el don nadie que
siempre has sido, pero eso sí, con acta de diputado.
Por lo mencionado
anteriormente, entiendo que ahora se te vuelva a pasar por la cabeza negociar
con Unidos Podemos para intentar llegar a la presidencia del gobierno. Eso para
ti sería como si te tocara el Euromillón, pasarías a la historia y te asegurarías
elevados ingresos para el resto de tu vida. Tu pena es, que lo mismo tu Comité
Federal no te lo permite.
Te entiendo, te comprendo,
pero yo y otros muchos españoles no haríamos lo mismo, porque a la política se
llega para servir a los demás, y desde la honestidad intentar hacerles la vida
mejor. El egoísmo que preside nuestra vida particular no se puede trasladar a
la vida política, porque si lo haces, puedes perjudicar a 47 millones de compatriotas.
