Es conocido por todos, y
así lo ha hecho público el partido que lidera Pablo Iglesias, la postura de
Podemos en relación a la financiación que se le atribuye por parte del gobierno
de Venezuela a través de su embrión, el Centro de Estudios Políticos y Sociales
(CEPS), una financiación que siempre ha negado.
Un partido como Podemos,
que aspira a gobernar este país, no puede negarse a colaborar en la
investigación iniciada por la Asamblea Nacional de Venezuela para esclarecer el
destino de esos fondos públicos que según muchos indicios fueron a parar a los
bolsillos de Iglesias y Cia.
Hace pocos días, la
Contraloría venezolana, envió notificaciones citando a los líderes de Podemos,
Iglesias, Errejón, Vestringe, Monedero y Alegre, además de al ex ministro de
Finanzas de Hugo Chávez, para el próximo día 6 de julio en Caracas, para
intentar esclarecer los hechos, dándoles un plazo de diez días para presentar
alegaciones y otros diez para aportar pruebas que pudiesen probar su inocencia.
Pablo Iglesias se equivoca
al decir, que solo se someterá a los tribunales españoles, pues cuando él y sus
compañeros gozaban de la protección del gobierno venezolano, nunca tuvieron
problemas en desplazarse a ese país. Si no tienen nada que oculta ¿por qué se
niegan a acudir a declarar?
Fueron muy impactantes las
palabras de Freddy Guevara, presidente de la comisión de investigación, cuando
afirmó, que ese dinero que se envió a los líderes de la actual Podemos para
crear el partido, fue a costa del hambre de muchos venezolanos.
Lo cierto es, que actuando
así, Podemos no puede atreverse a criticar la financiación ilegal de ningún
partido de los que compiten con el en estas elecciones, pues su actitud le
invalida para exigir responsabilidades a otros. Si no son capaces de dar
ejemplo, chitón.
