Hoy en día, es
absolutamente imposible, que un partido político o un candidato, lleguen al
poder si no cuentan con el apoyo o el favor de los medios de comunicación.
Hablamos de unos medios de
comunicación que son propiedad del poder económico, y que por lo tanto,
defienden los intereses de sus dueños.
Pero es que además, el
poder económico, a través de sus bancos, da créditos a los partidos políticos,
unos créditos que no van a ser devueltos y que hacen que el partido que llegue
al poder esté siempre en deuda con ellos. Consecuencia de ello, devuelven el
favor legislando para aumentar sus beneficios.
Si a esto unimos, que el
poder económico también es el propietario de las empresas de sondeos
demoscópicos, esas que en vez de mostrar la intención de voto real de los
ciudadanos, proporcionan datos interesados para de esa forma dirigir el voto
hacia la opción que más le interesa a ellos, el resultado podría ser el de que
nuestro sistema, en el fondo, tiene muy poco de democrático, a duras penas el
nombre.
Sé que alguien me puede
decir que Podemos no es una opción vista con buenos ojos por el poder económico
de este país y que ahí está. Podemos está ahí simplemente porque a un iluminado
del Partido Popular se le ocurrió que apoyando a un partido a la izquierda del
PSOE que le quitara votos, debilitaría a los socialistas y haría que el Partido
Popular ganara siempre. Craso error, le dieron las televisiones, y creció más
de lo previsto, ahora en vez de tener un adversario razonable, han creado un
auténtico “terminator”.
Si los “arriolas” lo que
pretendían era, que la ciudadanía tuviera que elegir, entre una opción
razonable o el caos, no contaban con que en este país hay muchos residentes en
su infierno a los que no les da miedo ese caos.
