Muchos ciudadanos empezamos
a estar hartos de oír la palabra regeneración en boca del líder de Ciudadanos.
Y lo estamos, porque vemos que los hechos desmienten absolutamente sus
palabras.
¿Acaso en Andalucía se ha
regenerado algo desde que Ciudadanos le dio la presidencia a la socialista
Susana Díaz? Absolutamente nada. Más bien diría, que desde que Ciudadanos apoya
a la administración autonómica más corrupta de España, las malas prácticas, las
prácticas antidemocráticas, se han consolidado.
La prueba del algodón de lo
que es en realidad Ciudadanos ha sido su presidencia de la Comisión de
Investigación del Fraude de la Formación, desde donde los de Rivera, en
absoluta complicidad con el PSOE, están entorpeciendo el funcionamiento de
dicha comisión con la finalidad de que nada se aclare. Más que regenerar, en
Andalucía Ciudadanos ayuda a corromper aún más la podrida administración.
Si a esto sumamos, la
traición de Rivera a la mayoría de sus votantes en la Investidura al apoyar con
votos de derechas a un candidato socialista, empezamos a entender en qué tipo
de espiral imposible está instalado este joven líder de diseño al que aún le
faltan varios hervores.
Causa auténtico estupor
escuchar a Rivera hablar de “gobierno de cambio” rodeado de quienes como el no
tienen la más mínima intención de que lo sustancial cambie, Rivera apoya a
Pedro Sánchez, artífice de que en varias, CCAA y grandes ciudades, gobierne la
izquierda radical y totalitaria.
PSOE y PP, corrompieron el
sistema, y ni uno ni otro serán los que lo saneen, por mucho que se dejen
acompañar de líderes tan moldeables como la plastilina.
Ya está bien de engañarnos,
si Rivera aspira a liderar algo y necesita cargarse previamente a Mariano
Rajoy, que entienda que en democracia, eso de las alianzas de perdedores contra
el que ha recibido la mayor confianza de los españoles, suele pasar factura.
