Cuando falta menos de una
semana para la excarcelación del terrorista Arnaldo Otegi, los españoles de
bien, tenemos que seguir soportando la ofensa que significa el constante
peregrinar de políticos que le visitan en la cárcel para mostrarle su apoyo.
Los últimos en visitarle
han sido, Joan Tardá (ERC) y David Fernández (CUP), quienes a su salida de
prisión han reivindicado y ensalzado la figura de Otegi, un auténtico insulto a
todos aquellos que han sido víctimas de la barbarie terrorista.
Para estos dos desalmados,
Otegi es “un abanderado de la reconciliación de los corazones, un rehén
político del Estado español”, una frase que en sí constituye un grave delito,
aunque a esta hora, la Fiscal General del Estado no ha movido un solo dedo para
actuar contra estos dos descerebrados.
Para el que lo haya
olvidado, Arnaldo Otegi, ha sido condenado a lo largo de su vida por: Delito de
pertenencia a banda armada, delito de injurias a la Corona, delito de
enaltecimiento del terrorismo, delito por inducir a la comisión de actos
violentos, delito por intentar reorganizar la cúpula directiva de Batasuna y
delito de pertenecer a ETA en grado de dirigente. Como vemos, este criminal no
tiene desperdicio.
Durante su última reclusión,
se han sucedido diversos actos de apoyo para reclamar su puesta en libertad en
una campaña internacional destinada a captar el apoyo de incautos
desconocedores de la realidad española y del, daño y dolor, que ha causado ETA
en este país.
Los españoles de bien,
estamos escandalizados por todo lo que ocurre en nuestra sociedad, y vemos con
asombro comportamientos incompatibles con todos esos valores que nos enseñaron nuestros padres. Viendo cómo
está el patio, me da la impresión de que lo peor está por llegar.
