Cuando parece que formar
gobierno se ha convertido en una tarea imposible, empiezan a aparecer de nuevo
sondeos realizados por las empresas demoscópicas, empresas que al igual que los
medios de comunicación, son la voz de su amo y nos transmiten lo que en cada
momento le interesa a él.
Pediría a los españoles
demócratas, que independientemente de su forma de pensar, para variar, se
dedicaran a meditar un poco sobre la situación política en la que se encuentra
su país, y desde el sentido común, sacaran conclusiones.
Decir, que tres de cada
cuatro ciudadanos quiere evitar por todos los medios que Podemos llegue al
poder, es algo en lo que podemos estar de acuerdo la mayoría. Por ello, las
encuestas no me cuadran.
Tenemos que superar de una
vez por todas las llamadas dos Españas, debemos tener claro, que ser de
derechas, de izquierdas, de centro o transversal, son opciones legítimas que
emanan de la conciencia y de la libertad individual de cada individuo. Que por
el simple hecho de pertenecer a uno de estos grupos no eres enemigo de nadie.
Amar a tu país, a tu nación
o a tu patria, cada uno puede definirla como mejor le plazca, es algo en lo que
coincidimos casi todos, por ello, considerar sagrada su unidad, es algo en lo
que pueden coincidir casi todos también, desde los socialdemócratas a los
conservadores.
También todos podemos
coincidir, en que queremos una España cada vez más democrática, con mayor
justicia social, es decir, con menos desigualdades, donde cada vez haya más
libertad bien entendida, donde la justicia sea independiente del poder político
y todos seamos iguales ante ella, y sobre todo, que seamos una sociedad cada
vez más solidaria con los que menos tienen, con los que peor lo pasan, con los
más desfavorecidos. Y por supuesto, para que pueda existir una España así, la
corrupción galopante que padecemos debe erradicarse.
Y esto que digo, no es en
absoluto incompatible, con la economía libre de mercado, con la propiedad
privada y con el respeto absoluto a la legalidad. Pues no olvidemos, que
nuestro problema es que las leyes que existen no se aplican.
Pues bien, estoy
convencido, de que tres de cada cuatro españoles coinciden en ello, y son los
que ven con enorme preocupación la posibilidad de que Podemos pueda llegar al
poder.
Por todo ello,
independientemente de quien sea el candidato de cada partido, y de la
corrupción interna que exista, de repetirse elecciones, una posibilidad cada
vez más probable, los españoles van a votar en clave anti Podemos. Por ello, si
Pedro Sánchez sigue transmitiendo que lo que le pide el cuerpo es pactar con
los de Iglesias será penalizado, que no lo dude.
Pero es que en clave
económica está ocurriendo lo mismo, mientras más tiempo dure esta situación de
provisionalidad y se mantenga la posibilidad de que Podemos pueda estar en un
gobierno, nuestra economía lo sufrirá, ya hasta las empresas de calificación
nos avisan de que el Reino de España va a tener que pagar más intereses por el
dinero que necesite pedir prestado en el mercado internacional.
Podemos se ha convertido en
el enemigo común para la gran mayoría de los españoles, aunque parece que hay
líderes políticos que viven instalados en una realidad paralela y no lo ven.
