El esperpento catalán
continúa. En la asamblea de la CUP, ese partido de marginales que obtuvo solo
el 8% de los votos, se escenificó, que por una parte, existen dos corrientes
muy distintas, y por otra, que quieren seguir manteniendo el foco mediático sobre
su formación.
Lo del empate a 1.515 votos
no se lo cree absolutamente nadie, ha sido simplemente una argucia para seguir
presionando a Artur Mas. Ni a unos ni a otros les interesa una repetición de
las elecciones, por ello sigo pensando que la CUP al final impedirá que se
repitan. Por ello, han convocado para el día 2 de enero a su Consejo Político y
a sus diez diputados.
La CUP y Artur Mas solo
tienen en común su apuesta por la independencia, en todo lo demás son
absolutamente antagónicos, por ello, tengo gran curiosidad en ver como un
gobierno de Junts pel Sí acepta las condiciones que le impondrían quienes
defienden la salida del euro, la nacionalización de empresas y un programa
social inviable en lo económico.
Nos dicen que la CUP
aceptaría a cualquier otro candidato, Mas insiste en ser el, si se repitiesen
las elecciones ambas formaciones saldrían perjudicadas, por ello, tengo la
sensación de que al final llegarán a un acuerdo.
No olvidemos, que mientras
más inestabilidad política haya en España, mejor para quienes quieren romperla,
por ello, entiendo que quienes quieren proseguir con el desafío separatista no
pueden desaprovechar una situación política tan inestable como la surgida tras
el 20-D.
Mientras esto ocurre en
Cataluña, en Ferraz han salido a relucir las navajas, han desautorizado a Pedro
Sánchez y le obligan a plantearle un acuerdo a Podemos que resulte inaceptable
para los radicales. Muchos deseamos en nuestro foro interno, que Susana Díaz
saque a la estadista que lleva dentro, se remangue, acabe con el heredero de ZP
y traiga, al PSOE y a España, vientos de estabilidad y responsabilidad.
