Todo parece indicar, que
Pablo Iglesias piensa, que la única manera que tiene su partido de remontar
tras su caída en los sondeos es recurrir a los candidatos sorpresa, a los
fichajes impactantes.
Si algo tenemos que
agradecerle a Podemos, es que gracias a estos fichajes, el sistema se
desembaraza de elementos altamente peligrosos.
El fichaje del ex Jemad,
Julio Rodríguez, causó gran desasosiego, tanto en la OTAN como en nuestro país,
pues alguien como él, era poseedor de unos conocimientos y una información
demasiado sensible, y como es lógico, irse a un partido que simpatiza con
regímenes enemigos de occidente, hace desconfiar del uso que pudiese hacer de
esa información.
Acaba Pablo Iglesias de anunciar
el fichaje del magistrado Yllanes Suárez, quien iba a presidir el tribunal que
tenía de juzgar el caso Nóos, es decir, a la Infanta Cristina. Alguien que
tenía que ser ecuánime e independiente, claramente no lo era, evidentemente no
iba a hacer justicia, carecía de independencia, pues se ha enrolado en un
partido cuya hostilidad con la monarquía nunca la ha disimulado.
Y lo más triste, es que
este magistrado ha pedido la excedencia y no el retiro. Todo parece indicar que
según le vaya, es decir, si no trinca sillón y sueldo público, pretenderá
volver a ponerse la toga y muchos ciudadanos verán como un activista radical se
dispone a juzgarlos.
Si elementos como estos han
llegado tan alto, es simplemente, porque el sistema hace aguas por todos lados,
pues los valores que se les presumían por la responsabilidad que ostentaban es
totalmente incompatible con las ideas
que defiende la organización política a la que se han sumado. Un partido que combate más a quienes acaban con la vida del Toro de la Vega, que a quienes han asesinado a más de un centener de personas en París.
