El Título IX de la
Constitución y la Ley Orgánica 2/1979 del Tribunal Constitucional, lo
configuran como el supremo intérprete de la Constitución, pues quienes la
redactaron y aprobaron, optaron por hacerlo con poca claridad y susceptible de
lecturas varias para así contentar a la ideología predominante en cada momento
en el seno del tribunal; como máximo guardián de la constitucionalidad de las
leyes y como encargado de adaptar el articulado de la Constitución a la
realidad social cambiante; su configuración debería garantizar su independencia
de presiones sociales o de los propios poderes públicos, pero no es así en
absoluto, pues el sistema de elección de los Magistrados del Tribunal
Constitucional lo condena a su dependencia y sumisión del poder político.
El Tribunal Constitucional
se compone de doce miembros, cuatro a propuesta del Congreso de los Diputados,
cuatro a propuesta del Senado, dos a propuesta del Gobierno, y dos a propuesta
de un Consejo General del Poder Judicial, cuyos miembros también han sido nombrados
por los partidos políticos, por lo que todos ellos están al servicio del
partido político que los nombró. Es evidente, que la composición del Tribunal
Constitucional depende en gran medida del sesgo ideológico de las Cortes
Generales en cada momento.
El Tribunal Constitucional
es un órgano fundamental para el mantenimiento de un sistema democrático, pues
es el encargado de velar por la constitucionalidad de las normas, de ahí que
debamos preguntarnos si es constitucional y ajustado a Derecho que el sistema
de elección de sus componentes dependa de las negociaciones entre el partido
del Gobierno y el partido de la oposición de turno, lo que nos lleva a una
pregunta clave: ¿Es el Tribunal Constitucional un verdadero defensor de la
Constitución? Evidentemente, no.
Ahora vemos, como Rajoy
intenta descargar toda su responsabilidad en el desafío catalán en el TC para
que sea él, el que tome las decisiones. De entrada y viendo lo que ha decidido
sobre no impedir que se debata la resolución de independencia, empezamos a
sospechar que tipo de catadura moral atesoran los pájaros que lo componen. Creo
sinceramente que eso de Tribunal “Prostitucional” les va como anillo al dedo.
Rajoy y nosotros, tenemos un problema.
