Ese es el mote por el que
se conocía a Julio Rodríguez en la academia, este general retirado, ex Jefe del
Estado Mayor de la Defensa de Zapatero, que se ha unido al proyecto de Podemos.
Pablo Iglesias lo hizo
público ayer, y lo hizo, henchido de satisfacción, anunció que Julio Rodríguez,
el que fuera máximo responsable de la cúpula militar durante el Gobierno de
Zapatero, será el número dos de Podemos por Zaragoza.
Ayer mismo, Julio
Rodríguez, comenzó a defender eso que llaman “derecho a decidir” con los mismos
argumentos de su ya actual jefe, Pablo Iglesias, manifestando que “Yo creo que
el problema que se está planteando ahora es un problema que se soluciona
políticamente, no con la ley”, avalando ante los medios que el único camino
ante el desafío independentista es “una propuesta que enamore” dar “afecto” y
“tener paciencia”, lo del amor, el afecto y la paciencia, a un intento de golpe
de Estado, corresponde al más puro estilo “zapateril”. Aquí tenemos un nuevo
ejemplo de lo que eran Zapatero y su equipo de confianza.
Dentro del Ejército se ha
recibido la noticia con bastante asombro e indignación, pues entienden
acertadamente, que integrarse en un partido que defiende el derecho a decidir,
contradice claramente el compromiso que adquirió Julio Rodríguez al jurar la
bandera en defensa de la unidad nacional.
Fue el primer Jemad, que en
vez de jurar su cargo, lo prometió, de un perfil militar casi nulo, más bien
técnico, experto en nuevas tecnologías, armamento y logística. Piloto de caza
que nunca intervino en ninguna misión internacional de guerra y que había
desarrollado su carrera en los puestos administrativos y de inteligencia,
alguien que reúne todos los requisitos para ser hasta pacifista, o como los
denominan peyorativamente algunos, “militares de la señorita Pepis”.
Podemos entiende que este
fichaje le va a beneficiar electoralmente frente al PSOE, eso lo desconozco,
pero es evidente que mientras los de Pablo Iglesias saben lo que quieren, este
PSOE de Pedro Sánchez está más perdido que “el barco del arroz”, ese que
desapareció y nunca más se supo de él.
