El Impuesto de Sucesiones
que está vigente en Andalucía es una auténtica vergüenza, uno de los más altos
que existen. En la mayoría de las otras CCAA se aplican una serie de
bonificaciones que casi eliminan la cuantía a pagar cuando se hereda algo.
Según la Ley 29/1987,
cuando nuestros padres fallecen, la Junta de Andalucía llega a cobrar a los
herederos hasta el 40% del valor de la vivienda si supera los 175.000 euros,
obligando a una gran parte de los andaluces afectados, los que están más tiesos,
a malvender la citada vivienda o a renunciar a ella, esto en “roman paladino”
se llama “atraco a mano armada”.
Hay que tener en cuenta el
gran esfuerzo que han hecho nuestros padres durante toda su vida pagando por su
casa tributos con distintos nombres, llámense plusvalías o IBI, la doble
tributación debería ser ilegal ¿Es lógico que ese esfuerzo realizado no
revierta en sus hijos?
Mientras que en países como
Italia no existe el impuesto de sucesiones, en otras comunidades españolas las
cantidades a pagar son ridículas si las comparamos con lo que pagamos en
Andalucía.
Para una herencia valorada
en 600.000 euros, un andaluz tendría que pagar 120.000 euros, a lo que habría
que sumarle el 21% de lo que realmente hereda, un catalán poco más de 300
euros, y un madrileño en torno a los 1.200 euros, es decir, cien veces menos,
vamos, de auténtica vergüenza.
Viendo la situación socio
económica de Andalucía, es cuando no se entiende nada, los que más nos fríen a
impuestos son los que peor gestionan, son los que no solucionan nuestros
problemas ni nos dan servicios públicos de calidad.
Lo que sucede es obvio,
entre lo que saquean y entre lo que necesitan para mantener el aparato político
improductivo pesebril, gran parte de lo que pagamos en impuestos se lo funden.
