En pleno siglo XXI, en
Andalucía todavía hay miles de niños que se ven obligados a dar sus clases en
aulas prefabricadas, lo que aquí denominan caracolas. La Junta de Andalucía
lleva décadas afirmando que pronto se acabará con esa situación, pero lo cierto
es que nunca se erradican de la enseñanza pública andaluza, una enseñanza con
enormes carencias fruto de la mala gestión socialista.
De todos es conocido que el
PSOE gobierna desde siempre la Junta, y también, que desde que lo hace ha ido
tejiendo redes corruptas destinadas a, por una parte, enriquecer a sus
dirigentes, por otra, alimentar a su
clientela electoral, y como no, a la financiación del propio PSOE.
El Juzgado de Instrucción
nº2 de Cádiz, lleva un caso poco conocido, y que para mí es de una enorme
gravedad. La Guardia Civil ha confirmado el presunto fraude con obras falsas en
colegios públicos de la provincia de Cádiz. La Junta presupuestó 4 millones de
euros para arreglar centros educativos en esa provincia, pues bien, de ellos a 3,2 millones se les ha perdido la
pista.
Hablamos de un caso en el
que hay ya 32 imputados, cargos socialistas y del organismo de la Junta
encargado de ejecutar las obras en los colegios. Todos cometieron
irregularidades destinadas a documentar de forma engañosa que las obras se
hacían.
La falta de escrúpulos de
quienes malgobiernan Andalucía desde los albores democráticos, es tremenda, y
lo único que nos demuestra es que el PSOE-A, se parece cada vez más a una
organización delictiva.
El dinero destinado al
sostenimiento y mantenimiento de los servicios básicos, como es la Educación,
no se puede saquear, no se puede distraer, y si lo hacen tenemos la obligación
de denunciarlo a la opinión pública andaluza, pues hablamos de actividades
criminales que nos están robando el futuro a nosotros y a nuestros hijos.
